Los Juegos Olímpicos de Tokio serán especiales por todo tipo de cosas. El hecho de que se realicen en medio de una pandemia implica un montón de modificaciones en todos los aspectos logísticos. Desde los protocolos, las bajas de deportistas y el riesgo de contagios, hasta la falta de público en las gradas en todos los eventos del calendario.

Esto último será, quizás, el mayor indicador de cambio, tanto para los deportistas, como para los espectadores. Las tribunas que, en otras ediciones, estaban llenas y brindaban todo tipo de ánimos y color al espectáculo deportivo, ahora estarán vacías. Por lo tanto, la organización pensó una solución para compensar la ausencia de gente.

Se trata de sonidos enlatados. Es decir, grabaciones rescatadas de ediciones anteriores, que se reproducirán en cada recinto en los que se celebren cada una de las competiciones, para compensar la falta de público. De esta forma, se espera que los deportistas, en medio de su concentración, no noten la ausencia de público y puedan competir con la mayor naturalidad posible. También se piensa conectar mediante una pantalla grande con los familiares de cada uno de los ganadores para que puedan estar cerca en medio de los festejos.

El presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach reconoció "el escepticismo con el que en Japón se mira a estos Juegos. Lo único que podemos hacer con la gente que está en contra es entablar el diálogo con ellos y mostrarle que incluso, en estos tiempos, se pueden organizar eventos deportivos seguros. Este evento será el acontecimiento deportivo más restringido de la historia"