La campeona olímpica Simone Biles y decenas de otras mujeres que denunciaron haber sido víctimas de abuso sexual por Larry Nassar reclaman al FBI más de 1.000 millones de dólares por no haber impedido al ex doctor del equipo nacional cuando la agencia recibió las primeras acusaciones en su contra, dijeron abogados el miércoles.

En 2018, Biles anunció al mundo que había sido víctima de abusos sexuales por parte de Nassar, que entre 1996 y 2014 ejerció como coordinador médico nacional de gimnasia de Estados Unidos. La gimnasta ya admitió que parte del motivo por el que no se sintió en las condiciones adecuadas para seguir compitiendo en Tokio se debió a las secuelas de esos abusos. Aun así, al principio no quiso rendirse. “No quería dejar que él me quitara algo en lo que llevo trabajando desde que tenía seis años. No iba a permitir que me privara de esa felicidad”, ha explicado al periódico estadounidense.

Sin embargo, al final resolvió que lo mejor era retirarse de los juegos debido a los twisties, que Biles describe como un bloqueo mental en mitad de los ejercicios, asociado a la falta de estabilidad psicológica en el momento. “Es un milagro de que aterrizara de pie”, ha explicado la gimnasta, que describe la experiencia como una situación “de vida o muerte”. Fue nada más finalizar una de sus acrobacias cuando Biles decidió comentarle a su entrenador que no se veía en condiciones de continuar.

A pesar de haber confesado que se resistió a retirarse antes, la gimnasta está orgullosa de haber decidido irse y afirma que es una decisión que no cambiaría. “Aprendí mucho de mí. Coraje, resiliencia y a decir que no y alzar la voz por mí misma”, ha contado. También ha reivindicado su condición de mujer negra y ha hablado de la presión que sufre como tal, señalando que a menudo se infravaloran los méritos de las atletas como ella “aunque hayan roto un récord mundial”.