La Fórmula 1 está tan pareja en su campeonato de pilotos, que cada detalle cuenta y cada movimiento es minuciosamente calculado para no ceder ninguna ventaja. Pero a veces, las condiciones externas también juegan su parte, y eso es lo que pasó en Rusia.

La clasificación es más importante que nunca, debido a que nadie quiere ceder terreno de cara a la carrera de mañana. Pero en Red Bull planearon otra cosa. Cómo su piloto estrella, Max Verstappen, iba a tener que cumplir una sanción de tres puestos, y comola constante lluvia estaba complicando desde las prácticas libres, decidieron cambiar el motor del monoplaza, modificación que se penaliza con salir desde el último lugar en la carrera.

Por lo tanto, sabiendo que de todas formas iba a salir último, Verstappen no participó de la sesión. No fue tan descabellado lo de Red Bull, ya que varios pilotos tuvieron una jornada complicada en medio de la lluvia, y desgastar un motor viejo en esas condiciones quizás derivaba en dañar el coche más de la cuenta. Ahora, saldrá último, pero con un motor fresco.

Justamente uno de los que tuvo problemas fue Hamilton, que lideró la sesión tanto en la Q1, como en la Q2, pero en la tercera fase chocó el auto al ingresar a boxes y perdió mucho tiempo para volver a ingresar con los neumáticos blandos, luego de que la pista se secara, lo que sí pudieron hacer los demás. Y eso lo aprovechó Lando Norris, de McLaren, que se quedó con la pole, seguido de Carlos Sainz de Ferrari y George Russell de Williams.