En apenas unas carreras, la situación de Ferrari cambió completamente. Luego de arrasar en la pretemporada y en los primeros Grandes Premios (sobre todo con el carro de Charles Leclerc), la fiabilidad de los vehículos rojos ha sido crítica, por lo que los de Maranello tendrá que actuar en consecuencia.

Después de que Bakú fuera un completo desastre con los retiros de Carlos Sainz Jr. por un problema de hidráulica; y de Leclerc por una rotura del motor, Ferrari anunció cambios importantes en los componentes del carro del monegasco.

Según anunció la Scuderia, el monoplaza de Sainz pudo ser reparado tras encontrar la falla que provocó el abandono, pero en el caso de Leclerc, el motor estaba "irreparable". Si bien se dijo en un primer momento que solo cambiarían el turbo y penalizarían diez posiciones, lo pensaron mejor y cambiarán toda la unidad de potencia.

Así, el que fuera líder del campeonato en el primer tramo de la temporada, largará desde el fondo de la parrilla tal como indica el reglamento que indica que a partir del tercer cambio de unidad de potencia, se sancionará con puestos de clasificación.

De esta manera, Max Verstappen y Checo Pérez tendrían una gran ventaja para en el inicio de la carrera, ya que sus Red Bull contarán con el camino allanado. Solo Carlos Sainz aparecerá como amenaza, pero los problemas de fiabilidad del español tampoco brindan una gran garantía.

La clasificación en Canadá también contará con la particularidad de que la FIA revisará y controlará el rebote de cada uno de los monoplazas y obligará a los que excedan el límite permitido a tomar medidas para corregirlo, aún si estas muestran bajas en el rendimiento.