Los equipos de Fórmula 1 ya empiezan a definir si sus objetivos en la temporada se cumplen o no. Y eso que aún faltan 14 carreras en el calendario. Pero las tendencias a esta altura del año son muy difíciles de cambiar. Y las escuderías quieren respuestas. Sobre todo McLaren.

En la escudería británica quedó un lugar vacante tras la salida de Carlos Sainz Jr a Ferrari. Y ese lugar, para acompañar a Lando Norris, fue asignado al australiano Daniel Ricciardo. Al experimentado piloto, ex Renault, de 32 años, le dieron la confianza para poder luchar, junto a Norris, en el segundo grupo del pelotón, detrás de los gigantes Mercedes y Red Bull.

Pero después de nueve carreras, los resultados no son los esperados, sobre todo en el coche de Ricciardo, y eso le está molestando a los responsables de McLaren que ven como pierden la posibilidad de obtener más puntos que lo afiancen en el tercer puesto que tienen hasta ahora. Norris, es el niño mimado de la escudería. Y tiene con qué, ya que logró tres podios (tres terceros puestos) y solo en una carrera bajó del quinto lugar (en España finalizó octavo). En cambio, Ricciardo es la contracara: su mejor lugar fue estar sexto en tres carreras y, encima, no puntuó en dos.

McLaren se toma en serio esta temporada ya que quieren dejar atrás los años magros pasados. Están decididos a volver a la etapa gloriosa y ponerse a la altura de Mercedes y Red Bull. Por lo tanto, sienten que Ricciardo no está logrando los resultados esperados y que el cambio de equipo le está costando mucho más de lo esperado. De todas formas, el jefe del equipo Andreas Seidl, se mostró optimista: "No creo que él se imaginara que fuera a ser tan difícil cambiar de equipo. Ricciardo está decepcionado y nosotros también; pensamos que se adaptaría más rápido. Pero sigo convencido de que, en algún momento, todo encajará"