No es ningún secreto que Mercedes está teniendo esta temporada un auténtico dolor de cabeza con la fiabilidad de sus unidades de potencia, algo que hasta el momento nunca había sido alarmante para el equipo alemán.

En estos momentos, Lewis Hamilton lleva en su monoplaza un motor que según el reglamento de la FIA no podrá cambiar sin sancionar y, lamentablemente para él, en Mercedes no están muy convencidos de si podrá llegar hasta el final de la última carrera con esa misma especificación.

Tal escenario deja sin alternativa al equipo en este tramo de la temporada. Si no modifican nada en el motor, no sufrirán sanciones, pero será rezar para que el motor no falle y provoque un abandono que pueda echar por tierra las aspiraciones de Hamilton. De hacer modificaciones, deberán cumplir la sanción correspondiente en parrilla y rogar por tener una carrera en la que se obtenga la mayor cantidad de puntos posible.

"Un abandono en carrera, ya sea por una fallo en el chasis o en la unidad de potencia, sería realmente catastrófico para el campeonato. Y como resultado de eso, lo estamos intentando manejar de la mejor manera posible hasta el final del año", declaró James Vowles, jefe estratega del equipo.

El compañero de equipo de Lewis, Valtteri Bottas, ya pasó por dicha situación y tuvieron que cambiarle componentes de su motor en tres de las últimas cuatro carreras. Si bien su rendimiento mejoró, tuvo que cumplir sanciones que para Hamilton, en plena lucha con Max Verstappen por el campeonato de pilotos, pueden costar muy caro.