Las 2 máximas figuras de Los Angeles Galaxy, Javier 'Chicharito' Hernández y Douglas Costa, se combinaron ayer para otorgar par de tantos a su escuadra ante el Seattle Sounders, pero no fue suficiente. El cuadro local les demostró que el fútbol es un juego de equipo, y que no bastan 2 estrellas para derrotar a toda una oncena comprometida.

Esta fue la lección que tuvieron que aprender ayer de la peor manera tanto el mexicano como el brasileño, quienes a pesar de tener destacadas actuaciones y anotar un gol cada uno, vieron cómo se esfumaba el invicto de su Galaxy ante un conjunto que apenas sumó sus primeras 3 unidades en esta MLS 2022.

Chicharito abrió el marcador

Corría apenas el minuto 6' de partido cuando el delantero mexicano se hizo presente en el electrónico. Con un espectacular ataque por la zona central del campo, el elenco californiano logró servirle una pelota a su capitán en el punto penal, misma que este aprovecharía para inaugurar la pizarra.

La furia de Seattle

Aunque comenzaron en desventaja, los del Sounders comenzaron a remar y de a poco fueron empujando contra su portería a los angelinos. Así cayeron los goles del empate y la diferencia, obras de Jordan Morris y Fredy Montero, respectivamente. El primero llegó tras un córner que quedó vivo en el área chica y el segundo vía penal.

Respuesta galáctica... que no alcanzó

A pesar de haber cerrado la primera etapa perdiendo 2x1, el LA Galaxy aplicó la misma dosis en el complemento: golpear temprano. La igualdad llegó junto con el debut goleador del carioca Douglas Costa en la Major League Soccer, quien anotó de libre directo.

Con este tanto, los vestidos de blanco crecieron, pero recibirían un baldazo de agua fría. Después de una sensacional jugada preparada a balón parado, el ecuatoriano Xavier Arreaga cabeceó un centro del estadounidense Cristian Roldán para terminar con el registro inmaculado de sus rivales en esta campaña.

Gran reprimenda para Los Angeles Galaxy, quienes tuvieron que descubrir que no solo de individualidades se puede vivir en el fútbol de un modo bastante abrupto.