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No es fácil entrevistar a Oneil Cruz. De hecho, es una persona muy esquiva con la prensa, pero al llegar al dugout del Licey, para resguardarnos de la lluvia que caía sobre el estadio Quisqueya Juan Marichal, estaba Ministro del Beisbol entrevistándolo. Aprovecha el momento para coger la cámara, grabar lo que decía y al final participar del encuentro en donde nos enteramos de muchas cosas del estelar campocorto de los Tigres del Licey.

Muchas cosas se preguntaron, pero cuando nos tocó el turno de preguntarle le hablamos sobre su participación en el Clásico Mundial de Beisbol. “Que vaya cualquiera (en el short stop)”, dijo. “Es apoyar al país que van. A mí me pueden llevar hasta para hacerle chiste a los tigres. Yo lo que quiero es ir para allá“.

El estelar de los Tigres del Licey no estuvo disponible el martes, para el último juego en Santo Domingo contra las Águilas Cibaeñas. “Les quiero meter unas líneas a ese equipo”, explicó. “Yo me he estado preparado para batearle a ellos”.

Una de las cosas que más le gusta de estar con los azules es que siempre se aprende algo. “Aquí hay muchos veteranos, de la cual uno siempre aprende algo. En la pelota uno siempre aprende algo y más con estos veteranos aquí que ya tienen más tiempo jugando pelota. Y las cosas que ellos nos dicen sé que me ayudarán en el futuro”.

Entre los veteranos a los que ha escuchado están Emilio Bonifacio, César Valdez y Sergio Alcántara. “Son personas que siempre te dicen cosas muy valiosas”.

Sobre hasta cuando jugará, sobre si lo van a parar a o no, Cruz fue muy sincero y claro. “Eso es a cuenta de los Piratas (de Pittsburgh)”, destaca. “Si ellos dicen que voy hasta el final con el equipo, pues voy. Ellos son los que mandan. Hasta ahora voy hasta donde llegue el Licey. Yo por ahora no tengo limitaciones”.

Firmó al profesional con los Dodgers de Los Ángeles por allá por 2016. En su primer año bateó .294 con .367 de OBP y .444 de slugging. Pero el 31 de julio de 2017 lo cambiaron a los Piratas de Pittsburgh. “Yo me sentí muy mal por eso”, dijo. “Yo pensé que me habían botado, que me habían dejado libre. Yo estaba recogiendo lo mío como si me estuviera yendo a casa. Y cuando me dijeron que me iba para los Piratas lo único que me pasó por la mente fue ‘conocer gente nueva’. Tú sabes que no es fácil eso de adaptarse a otro equipo, cuando uno llega a otro lugar”.

En Pittsburgh lo han tratado muy bien y ya está establecido como el campocorto del equipo. Él sigue trabajando en lo suyo, todos los días. “Lo mío es jugar pelota. Salir al terreno y hacer lo mío. Eso fue lo que fije cuando me dijeron que iba a subir al equipo grande“.

Luego saltamos a conocer el origen de su nombre. “Según mi papá me llamo así por Paul O’Neill, aunque mi mamá dice que es por Tatum O’Neill”.

Sea como sea, en pocas palabras, Oneil está contento con lo que ha hecho con el Licey. Se siente cómodo, se siente contento y también privilegiado. No todo el mundo tiene la dicha, como dice él, de jugar al beisbol.