José Sirí se bajó del avión y a los cinco días ya estaba uniformado con los Gigantes del Cibao. “El Rayo” llegó e impactó como siempre en el conjunto nordestano. Su velocidad, su fildeo, su contacto lo hacen uno de los peloteros más excitantes de Lidom

“Sirí es uno de esos peloteros que todo mánager quiere tener en el equipo”, dijo Luis Urueta, dirigente de los potros, cuando se le preguntó sobre el oriundo de Sabana Grande de Boyá. “Es un primer bate ideal. Siempre corriendo, siempre embasándose”.

 

“A mí me gusta jugar en Lidom”, le dice el centerfielder de los potros al canal Luis Tomás en el deporte del periodista Luis Tomás Rae. “Sabes uno siempre cosas que corregir y a trabajar muchas cosas. En l bateo, en la rapidez en la manos. La defensa, uno siempre ataja”.

Sirí  estima que hay que seguir jugando la misma pelota. El hecho de ser campeones defensores no cambia para nada las cosas. “Uno tiene que seguir jugando pelota. Fíjate, las Águilas Ciabeñas quedaron campeones hace dos años y siguieron en lo mismo”.

La temporada de los Gigantes no ha sido la misma que la del año pasado. En esta zafra han sufrido para mantenerse jugado en los .500 o por encima, mientras que la temporada pasada cabalgaron la ronda regular y acabaron con un récord de 23-17 en 40 juegos, primeros.

Luego arrasaron en la semifinal y también en la final.

Sirí jugó un papel fundamental en todo este tinglado. Siempre fue el jardinero central y primer bate. En este año también lo es y desde que llegó se ha notado el impacto.

Sirí comenzará la jornada del viernes con una línea ofensiva de .250/.344/.286 con seis anotadas y una remolcada en apenas ocho compromisos. Con el guante se ha comenzado a escuchar ese adagio que reza: “tres cuartas partes del planeta están cubiertas de agua, la otra cuarta parte la cubre José Sirí”.

“Yo solo vengo a jugar y nada más”, conviene. “Eso de las expectativas y los números se los dejo a otro. Esta liga es una loquera. Viene un equipo débil y le gana a otro y así”.

Los Gigantes incian una serie de dos juegos contra los Leones del Escogido el viernes y el sábado. Será vital para ellos, ya que se miden al peor equipo de la liga. “Aquí uno no puede confiarse, porque hay muchas sorpresar”.

Y es verdad. La recta final, el verdadero remate, ha comenzado. Quedan solamente 18 juegos por equipo, 16 a las Águilas. A estas alturas ya no hay margen para maniobra. Una derrota, sobre todo para los que están abajo, cuenta. Por eso hay que estar preparados y Sirí, como siempre, está listo para el combate.