Los Tigres del Licey barrieron a los Leones del Escogido y clasificaron a la postemporada. Para lograrlo necesitaron 39 juegos, uno menos que las Águilas Cibaeñas, quienes lo consiguieron luego de 40 partidos, pero éstas lo lograron en noviembre.

Este logro azul fue celebrado en grande después del juego. No se hizo rueda de prensa después del triunfo, así que fue imposible escuchar la voz de los protagonistas. Tampoco hubo alguien que entrara al clubhouse y tomara notas de algunos protagonistas.

Afortunadamente, alguien de la organización grabó un video en donde José Offerman se quiebra y llora de la emoción por la clasificación de su equipo. Y los azules lo subieron a tu Twitter oficial.

“Desde el primer día de entrenamiento este era uno de los propósitos de la temporada”, dijo el mánager. “Este es el primer paso. Todavía faltan dos pasos a seguir. Hemos hecho un buen trabajo, por eso estamos aquí. Así que… agradecido del trabajo que cada uno de ustedes ha hecho“. En ese momento se le cortó la voz, contuvo las lágrimas.

Luego prosiguió y remató: “Por cada uno de ustedes salió allá afuera a darlos todo, así que disfrútenlo”.

Michael De León, quien fue el segunda base del juego clasificatorio, fue agarrado por los colegas que a las 11:37 de la noche del viernes aún se encontraban en el estadio Quisqueya Juan Marichal. Él fue el único que habló.

“Nosotros estamos trabajando para eso (clasificar)”, expresó. “Y cuando uno se fuerza mucho es cuando salen las cosas bien”.

En el noveno inning, De León hizo una atrapada complicada que lució de rutina. “Para eso trabajo. Por eso cuando comienza el juego uno no tiene miedo a hacerlo, porque es algo rutinario”.

Los felinos ahora están a un juego de las Águilas Cibaeñas. Los rapaces perdieron por segunda noche consecutiva, frente a los Gigantes del Cibao y, aunque ya clasificados, tiene a su rival pisándoles los talones.

El martes y miércoles, cuando se reanuden las acciones de Lidom, ambos equipos cerrarán su calendario de ronda regular con sendos partidos en Santo Domingo y Santiago.

Ya José Leger dijo que los rapaces no a bajarán la guardia. Suponemos que los pupilos de Offerman tampoco, porque saben que no hay enemigo pequeño y conocen las ventajas de llegar de primeros. Así que se prevén dos juegos de alto voltaje.