Poco ha quedado de ese Barcelona que supo conquistar el mundo con un estilo de juego que todos quisieron imitar y ninguno ha podido igualar. La salida de Lionel Messi del club, inmerso en una crisis económica y deportiva, ya no sirve para tapar problemas que, eran evidentes que un día iban a hacer estallar todo.

Ahora, tras una nueva goleada en contra por la Champions League, tras caer 0-3 en Lisboa ante Benfica, resultado que se suma al 0-3 sufrido como local ante Bayern Munich en el debut,la crisis no hace más que abrir una herida que toca todos los frentes del club, desde el deportivo, hasta el institucional.

De momento, Ronald Koeman continúa al mando del equipo y estará presente cuando Barcelona visite al Atlético de Madrid. No dirigirá ese partido, ya que tiene que cumplir una fecha de suspensión por ser expulsado ante Cádiz. Pero eso no implica que en las oficinas del club estén satisfechos con el neerlandés, sino que prefieren mantenerlo hasta encontrar un reemplazante adecuado para no agravar la situación.

Entre los candidatos que quedarse con el puesto, en caso de que Koeman finalmente se vaya, están Xavi Hernández, el cual es el máximo favorito por su vínculo con el institución, y también figura Andrea Pirlo, uno de los mejores jugadores de su generación, que ya tuvo su experiencia en equipos grandes tras dirigir a la Juventus, con resultados variados.

Además, lo que más desespera a la dirigencia culé, es la falta de identidad en el juego, la que caracterizó a uno de los equipos más importantes de la última década. Koeman no ha sabido como implementar un juego asociado en una plantilla que, más de allá de las bajas, tiene plantel de sobra para hacerlo.

Ahí surge el nombre Antonio Conte que, si bien no tiene nada que ver con el estilo propio del Barcelona, su manejo de grupo para afrontar un relevo prácticamente generacional, sobre todo con la salida de Messi, es del gusto de los dirigentes. Además, donde ha entrenado, en el Chelsea o en el Inter, lo ha hecho muy bien.