El primer 'supersábado' de la Eurocopa 2020 dejó la primera campanada: la selección de Francia no fue capaz de ganar a Hungría, un equipo netamente inferior. Los de Deschamps empataron 1-1, en un encuentro en el que los magyares se adelantaron.

El partido fue muy denso para los dos equipos, pero especialmente para el que (en teoría) tenía más calidad. El asedio de Francia en la primera parte fue totalmente infructuoso, especialmente visto que Mbappé se topó una y otra vez con un inesperadamente acertado Gulácsi, que se lo paró casi todo.

En la falta de pólvora de los galos se achacó mucho la ausencia de ocasiones claras pero también la concentración atrás. Varane falló clamorosamente en la cobertura a Fiola, lo mismo que Pavard, y el defensa del desconocido Fehérvár FC de la Primera División húngara batió a Lloris sin mayores dificultades. Hungría se fue al descanso por delante en el marcador.

El empate no llegó hasta la segunda mitad con una jugada impropia de un equipo que teóricamente sabe jugar bien con el balón: un patadón de Lloris que atrapó Mbappé por velocidad, regateó a dos defensas y cedió para que Griezmann rematase a bocajarro.

Deschamps decidió mover el banquillo para dar salida a Dembélé al campo. Uno de los sustituidos fue Karim Benzema, desaparecido en el encuentro. Su ausencia restó notablemente la capacidad de ataque para arriba, si bien los húngaros supieron frenar sin problemas con una defensa muy compacta.

En los instantes finales, a la desesperada: un tiro de Mbappé a bocajarro que Gulácsi detuvo como pudo, un cabezazo de Varane que se fue fuera... y una nueva lesión de Dembélé, que pese a salir desde el banquillo tuvo que ser sustituido.

Con este resultado, Francia aún no ha atado la clasificación para octavos, aunque todo apunta a que lo puede lograr en la última jornada.