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En el Día de la Constitución Española, la última, la de 1978, aquella que supuso la transición hacia la democracia, después de cuarenta años de gobierno del general Francisco Franco; en el sexto día del último mes del año, otra vez España volvió a perder en un Mundial de Fútbol.

Este martes en Qatar, no podía haber mejor telón de fondo para que “la Roja” de Luis Enrique pudiera aspirar a reescribir la historia y seguir soñando con la épica de la segunda estrella, pero no, entre los estertores de un fútbol de excelente factura, regresaron los fantasmas de un pasado no muy lejano, aquel donde las selecciones españolas llegaban a las grandes competiciones, muchas veces con el cartel de favoritas y acaban fracasando de un modo magnánimo.

Los fantasmas…

Así ocurrió en el Mundial del 82, luego en el 86, llegó la injusticia en el 94 y el desastre del 98, para ver como un árbitro egipcio les robaba el triunfo en cuartos de final en 2002 y así también llegaron a Alemania en 2006 y contra Francia en octavos de final volvieron a escribir otro episodio trágico, como aquellos que tan bien retratara Benito Pérez Galdós en uno de sus últimos Episodios Nacionales, España Trágica.

Y si faltaba algo más, el instante de gloria fue efímero, un instante, cuatro años, de 2008 a 2012, cuatro años en medio de décadas y décadas de continuos fracasos, cuatro años, dos Eurocopas, un Mundial y no hubo ni tiempo para darse cuenta de que el final había llegado en 2014.

La esperanza truncada

La inmensa nostalgia por aquellos años hizo pensar que Luis Enrique era el salvador, el hombre que rescataría el orgullo perdido y en la Euro de 2021 dio la sensación de que sí, llegó el Mundial, una vez más, a la hora de la verdad, el 7-0 ante Costa Rica fue un golpe de autoridad, un mensaje rotundo allí en suelo islámico, los ibéricos estaban de regreso.

Todo funcionó, desde Unai Simón, pasando por Jordi Alba y Sergio Busquets, hasta llegar a Morata; fueron de los más cuestionados, pero respondieron y había felicidad desde la Islas Baleares hasta la Cibeles.

El espejismo

Como un espejismo, lo peor se confirmó, frente Alemania se crearon muchas opciones, pero no aparecieron los goles, contra Japón el aviso y hoy ante Marruecos, en un duelo marcado por una rivalidad histórica que trasciende lo deportivo, hoy ante Marruecos, la España de Luis Enrique se volvió a despedir, en una tanda de penales para el olvido.

Cuatro años después de aquel adiós ante Rusia, también en octavos de final y en otra definición desde los siete metros, “la Roja” volvió a su ciclo habitual, al jugar como nunca y perder como siempre.

Cuentan que fue una venganza, una especie de justicia divina que el tiempo le cobró a los españoles, por aquello de quedarse con Ceuta y Melilla y haberse negado en su momento a otorgarle la independencia a Marruecos allá por los años 30, ya con la Guerra Civil tocando a las puertas, ¿quién sabe?, todo tiene sentido, pues un 6 de diciembre, en el Día de la Constitución Española, los “ Leones del Atlas ”, los que en su día fueron súbditos de la corona, le hicieron recordar a los ibéricos que el tiempo transcurrido no ha sido suficiente.