Por fin Austria ha podido levantar el puño al cielo y celebrar una victoria en la Eurocopa tras dos participaciones sin premio. En un disputado encuentro frente a la debutante Macedonia, los hombres de Franco Foda, se impusieron gracias a un gol de Gregoritsch en el segundo tiempo, tras una acción ofensiva de Dabid Alaba, que jugó como central en Austria.

Arnautovic sentenciaba en los minutos finales, un encuentro que llegó igualado al descanso (1-1). Los macedonios vendieron cara su derrota y por momentos fueron superiores, pero su buen ataque no se vio recompensado por una defensa tan fiable. Y eso que Dimitrievski estuvo soberbio en varias acciones. Austria ya comanda el grupo C. Un paso de gigante para lograr el ansiado e histórico pase a octavos en una Eurocopa.

No hay partidos sin tensión y emoción en esta Euro. Al menos, hasta que llegue la última jornada si existe algún equipo sin jugarse nada. Ni este Austria-Macedonia del Norte, con un conjunto centroeuropeo que no había ganado un partido en una Eurocopa (dos participaciones) y un debutante en una fase final de un torneo de este nivel como el equipo macedonio. La primera mitad fue emocionante. Los de Franco Foda sorprendían con Alaba, capitán, como central por dentro. El nuevo futbolista del Real Madrid, normalmente, juega en su selección en el centro del campo.

Foda calcaba el sistema de Macedonia y su equipo salió mejor, con más control y una presión ajustada. Recuperaciones en campo rival y llegadas por la izquierda, donde Sabitzer se movía con libertad. Su primer centro al área se marchó largo. El de Leipzig no erraría en el siguiente. Centro tenso al segundo palo, donde el carrilero Lainer cruzó de primeras. Austria golpeaba.

Y pudo anotar el segundo si el delantero Kalajdzic no hubiese desperdiciado un nuevo centro con la derecha de Sabitzer desde el costado izquierdo. Remate flojo en el primer palo para que Dimitrievski atrapse sin problemas. Necesitaba Macedonia la calidad de Bardhi o el temple de su capitán, Pandev. En una de las pocas llegadas, casi a la media hora, llegaría el tanto del empate.

El meta Bachmann no atrapó un balón raso al área, acosado por el mallorquinista Trajkovski, que incluso le toca, y el balón suelto lo introducía Pandev en la portería. Polémica. El gran capitán macedonio, unos días después de cumplir 20 años defendiendo esa camiseta, marcaba el primer gol en la Eurocopa de su país. Su sueño era jugar ese partido.

Y le colocaba un broche de oro con un tanto que jamás olvidará. Macedonia se creyó de verdad que podía doblegar a Austria. Las fuerzas se igualaron. Quedaba una segunda mitad por delante.

Cambio en ataque

Tras la reanudación, el dominio pasó nuevamente al bando austriaco, con un seleccionador, Franco Foda, que cambió la dupla atacante a los pocos minutos, dándole entrada a Marko Arnautovic, que ha llegado a la cita europea algo fuera de forma, pero cuya calidad posibilitaron las mejores ocasiones de su equipo.

Eso sí, primero lo intentó una Macedonia más retrasada que en el primer tiempo, con un pase de genio de Bardhi al que Nikolov llegó muy ajustado para colocar el balón en el mano a mano. Respondía Austria con un centro al área de Arnautovic y peinada de Gregoritsch, que despejó Dimitrievski con tremendos reflejos.

El encuentro se abría. No había apenas centro del campo. Los puntos en juego podían dar medio billete a octavos al vencedor. Era un día para ganar. Y por eso las contras se sucedían, sobre todo con una Macedonia que llegó a los últimos 15 minutos con sensaciones positivas.

Y David Alaba, que llevaba unos minutos con libertad para subir, fue fundamental en el segundo gol austriaco. Balón del madridista desde el costado izquierdo al desmarque entre el punto de penalti y el primer palo de Gregoritsch y el atacante del Ausburgo remataba de primeras a la red. Austria volvía a mandar.

Le tocaba remar a Macedonia, aunque la sentencia austriaca estaba más cerca. Sacó toda la artillería, pero a la contra sentenciaba Austria con el díscolo Arnautovic, quien regateó al portero y hacia al tercero para mandar callar a la grada. Victoria justa de Austria, quien se regala una victoria para la historia.