El fútbol es como la vida misma, te da y te quita y los límites de esa relación hasta cierto punto macabra pero a la vez atrapante no se distinguen en la mayoría de las ocasiones, tocas el cielo con un golazo, quieres morir cuando se falla un penal o no se tiene la mejor definición.

Sin en embargo hay instantes sublimes en donde todo se olvida, miedos, frustraciones y dudas, pues solo importa ganar.

Este lunes, en solo horas, Australia y Perú disputarán uno de los últimos boletos al Mundial de Qatar y será para ambas escuadras un cuestión de matar o morir, de dejarlo todo en el terreno.

Momento histórico

Las dos selecciones buscarán su sexta presencia en justas mundialistas; por un lado los oceánicos irán por su quinto Mundial de forma consecutiva, por el otro los peruanos intentarán repetir como en Rusia 2018, cuando accedieron también mediante repechaje.

Hay dos precedentes importantes para este partido, Australia y Perú ya se vieron las caras en Rusia, durante la fase de grupos y los incas se impusieron con marcador de 2-0.

El otro elemento a tener en cuenta y quizás como una especie de cábala, es que Australia eliminó a Uruguay, su rival de la CONMEBOL, también en repechaje, allá por 2005, buscando la clasificación al Mundial de Alemania en 2006.

Las pautas del partido

El grupo dirigido por el argentino Ricardo Gareca accedió a esta instancia luego de vencer a Paraguay, 2-0 en la última fecha de las Eliminatorias para finalizar quintos y avanzar al repechaje.

A su vez, Australia derrotó a Emiratos Árabes Unidos, 2-1 y pactó su cita con Perú, este 13 de junio en Qatar.

El grupo de Luis Advíncula, Miguel Trauco, Yoshimar Yotún, Christian Cueva, André Carrillo y Gianluca Lapadula deberá exigirse ante el juego rocoso y muy físico de los australianos.

De igual modo los socceroos quedaran colgados del talento y la creatividad de hombres como Adjin Hrustic y Tom Rogic.

Debe ser pero...

La mística peruana, esa de Teófilo Cubillas se debe imponer pero igual, en el fútbol moderno de hoy no existen rivales pequeños y una tanda de penales complica las aspiraciones de cualquiera.