Netflix sigue firme en su mirada a los videojuegos. A pesar de no obtener los números deseados con los juegos lanzados, la plataforma está considerando entrar en el sistema de juego en la nube, que no le funcionó a Stadia, pero que Xbox sí ha logrado consolidar.

Según dijo Mike Verdu, vicepresidente de juegos de la aplicación, la idea es expandir su oferta gaming, más no remplazar una consola, porque es un modelo de negocio diferente que se enfoca más en el software y poco con el hardware.

“Es un valor agregado. No le estamos pidiendo que se suscriba como reemplazo de la consola. Es un modelo de negocio completamente diferente. La esperanza es que con el tiempo se convierta en esta forma muy natural de jugar donde quiera que estés”, dijo a la prensa especializada.

Recientemente Stadia anunció que cerrará los servidores en enero del próximo año, lo que fue un golpe para este formato que ha crecido en el gaming recientemente, pero que aún no logra la estabilidad necesaria, también por los limitantes que hay en algunas regiones del mundo, compitiendo con un formato de consola ya establecido.

Sobre un posible mando creado por Netflix, el directivo no lo ve con mucha claridad y más bien están enfocando esfuerzos para la consolidación de estudio, como el que van abrir en el sur de California, que se suma a los cinco que ya tiene la empresa, como el que inauguró el mes pasado en Helsinki, Finlandia.

Todo este plan se suma a la contratación de personal especializado en la industria con dirigentes que llegaron de compañías como Zynga y de Blizzard Entertainment, con el objetivo de tener más y mejores juegos.

En este momento la aplicación tiene 14 títulos en desarrollo, que se sumarían a los 35 que ya están publicados. La idea que tiene Verdu es que el 50% de las IP sean propias, sacando provecho de la cantidad de series y películas originales que hay en la plataforma.