Activision Blizzard ha copado la actualidad por diversas razones en los últimos meses. Dejando a un lado el bombazo más reciente con la compra de la empresa por parte de Microsoft, así como las acusaciones de acoso en el trabajo, la compañía volvió a destacar a principios de diciembre por una injusta ola de despidos en su estudio Raven Software. Tras una protesta importante y la chispa de la sindicalización, finalmente los testers han logrado formar un sindicato de videojuegos.

Este movimiento estaría formado por 34 trabajadores que se aliaron bajo un grupo que se llama Game Workers Alliance. Este se ha conformado con el apoyo del 78% de los empleados elegibles de Raven Software y sus miembros están pidiendo a Activision Blizzard que reconozca voluntariamente la acción, sobre todo teniendo en cuenta el próximo cambio en los dueños de la empresa.

"En la industria del videojuego, específicamente los testers de Raven Software, las personas son apasionadas de sus trabajos y del contenido que están creando. Queremos asegurarnos de que la pasión de esos trabajadores está reflejada adecuadamente en nuestro espacio de trabajo y en el contenido que hacemos. Nuestro sindicato es la manera de que nuestras voces colectivas puedan ser escuchadas por los líderes", explica Becka Aigner, tester de Raven Software.

Sin embargo, Activision Blizzard ha intentado torpedear la formación de este sindicato en múltiples ocasiones, pues "ha usado técnicas de vigilancia e intimidación, incluyendo la contratación de cazadores de sindicatos destacables, para silenciar a los trabajadores".

Cabe destacar que Game Workers Alliance no es el primer sindicato de videojuegos que nace en EE.UU., pues hace tan solo unas semanas se dio la formación de Vodeo Workers United. Sin embargo, Raven Software hace historia en la industria al tratarse de una compañía dedicada a los juegos AAA que, además, ha salido adelante a pesar de los intentos de Activision Blizzard por frenar todo intento de sindicalización.