Mientras Activision Blizzard sigue copando la actualidad con operaciones históricas y juegos misteriosos, sus empleados no han parado de movilizarse para formar un sindicato de videojuegos en EE.UU. Esta odisea empezó tras una ola de despidos en el estudio Raven Software.

El estudio es conocido, ya que cuyos trabajadores han participado en el desarrollo de títulos como Call of Duty: Warzone o Call of Duty: Black Ops Cold War. Y estos han decidido dar el paso definitivo hacia la creación de un sindicato real, pero Activision Blizzard se niega a reconocerlo como tal.

Si bien los empleados han pedido a la compañía el reconocimiento voluntario del movimiento, los informes inidcan que Activision Blizzard seguirá en su postura. Según se lee en el mensaje enviado por la empresa, prefieren que el rumbo de la situación se decida a través de una votación que involucre a todos los trabajadores de Raven Software

"Lo más importante para la compañía es que cada empleado elegible tenga la oportunidad de que su voz sea escuchada y que su voto individual sea contado, y creemos que todos los empleados en Raven deberían tener algo que decir en esta decisión", comunicaron desde la empresa, ahora parte de Microsoft.

No es una sorpresa que toda la situación acabe de esta manera, pues tras los despidos anteriormente mencionados se formó una huelga importante en Raven Software, así como iniciativas para ayudar a los empleados que se habían quedado en paro. Además, Activision Blizzard había presentado sus intenciones con antelación, ya que intentó frenar los intentos de sindicalización en cuanto se encendió la chispa entre los trabajadores.

"Nosotros, la mayoría de los trabajadores de Raven QA, estamos orgullosos de rellenar con seguridad nuestra petición con la NLRB para las elecciones de nuestro sindicato. Estamos profundamente decepcionados de que Raven Software y Activision Blizzard se hayan negado a elevar los derechos de los trabajadores escogiendo no reconocer nuestro sindicato voluntariamente a pesar del apoyo mayoritario", es la postura de los empleados sindicalizados.