El lago de los cisnes, Don Quijote, Giselle, El Cascanueces y Romeo y Julieta; clásicos del ballet, algunos trascienden de la literatura, como también los nombres de Serguei Prokofiev y Piotr Tchaikovsky, de los grandes compositores del estilo clásico y uno piensa en ballet y al pensar no hay elemento de peso que se imponga para asociar con el béisbol, pero, la figura de Trea Turner, nos cambia la perspectiva.

Trea Turner fue parte del equipo campeón de los Nacionales de Washington en la Serie Mundial en 2019 pero muchos coinciden que su impacto mediático sobrevino luego de ser cambiado a los Dodgers de los Ángeles,realzando de manera notoria sus cualidades a la defensa y en el cajón de bateo; pero en particular esa forma suya, auténtica, ese modo de deslizarse en las bases, cual avezado bailarín, arte en este puro, ajuste, precisión, detalles y sincronización perfecta… como una sinfonía.

La impresión

Tal como lo cuenta Jeff Passan en un reciente artículo para ESPN, hablando sobre la figura de Turner y el peculiar estilo, así como de su impronta en el béisbol;se trata de un enigma físico lo del estelar torpedero, pues tal parece que no existe la fricción a la hora de su ejecución.

“… Estoy tratando de ser bueno en todo…”- aseveró Turner y sus 18 jonrones y 20 bases robadas al momento de escribir este texto hablan a las claras de su condición a los 29 años de edad y en la antesala de la agencia libre.

Trea sigue siendo un pelotero subvalorado, pero igual todos lo quieren en su equipo para 2023, hasta el mismo Bryce Harper que lo conoce como pocos de sus años juntos en Washington, Harper le contó al Philadelphia Inquirer que Turner era su jugador favorito y lo quisiera ver en los Philies.

La admiración

Todos tienen que ver con su forma y su estilo, es algo viejo, de antes, como poesía y lo hace diferente:“…es la máxima gracia y el control exacto del cuerpo con el poder necesario para crear velocidad y entonces deslizarse y ponerse de pie de forma natural…”- sentenció el manager de los Dodgers, Dave Roberts, sobre el deslizamiento de Trea de Turner.

De igual modo, Freddie Freeman acotó:“…es la distancia que cubre y luego como deja caer la mano y la pone perfectamente en el plato y entonces aparece como si nada hubiera pasado…”

Las analogías

Cuentan que el popular Gene Kelly, allá a finales de los 50, comentó en un programa de la NBC sobre el estrecho vínculo de la danza con los deportes, aludiendo que lo más emocionante del béisbol, de manera particular era ver a Mickey Mantle deslizarse fuerte para entrar al home o tratando de robar una base.

Hoy, más de 60 años después, Trea Turner está reivindicando con creces aquella afirmación: “…Estas viendo algo espontáneo, un movimiento que trae de vuelta la idea de dejarte llevar y no preocuparte de ensuciarte o romperte el uniforme…” aseveró, Jeffrey M. Katz, autor del libro,Pli Ball”, un texto que habla del vínculo entre la danza y el béisbol.

Así, como el Sigfrido de Tchaikovsky, en El lago de los cisnes, sucesivas imágenes de Trea Turner anotando carrera, robándose segunda base o deslizándose en tercera nos vuelve a dejar perplejos…una obra maestra, sin comparación.