Durante los últimos años la Serie Del Caribe ha perdido el entusiasmo por parte de los dominicanos. El formato ha sido parte de lo que ha creado el disgusto para los de Duarte, Sánchez y Mella, sin embargo hay otras cosas a tomar en cuenta.

De manera muy particular, no considero el formato lo peor de la Serie Del Caribe, puesto que por ser un tramo corto, no veo otra mejor manera de jugar. La parte que ha empezado a causar un poco más de negativa es que ya el fanático dominicano se dio cuenta que el Clásico Caribeño es más un torneo de clubes campeones que un choque entre naciones.

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Cuando un equipo resulta campeón de la Serie Del Caribe, el trofeo reposa en las vitrinas de la franquicia representante y no a donde van los campeonatos como el del Clásico Mundial de Béisbol. Utilizar las banderas se hizo para fines de atractivos y comerciales, pero por el nacimiento de esto ya mencionado, el Clásico, ya no hace sentido y algunos equipos que se presentan al Clásico Caribeño han empezado a vestir la franela de su equipo campeón nacional y no la bandera de sus países.

 

El sistema de refuerzos es otra cuestión que ahora causa molestia, ya que algunos consideran no necesario que su equipo refuerce al campeón nacional para un evento que no es favor de su club original. Después de todo, por ser un torneo de conjuntos campeones nada suma en el aspecto nacional. Es como una Champions League de béisbol en el Caribe, ¿Si el Real Madrid gana la Champions ganó el merengue o España? La pregunta se contesta sola.

Veremos si esta llegada de la Serie Del Caribe a la República Dominicana hace renacer el entusiasmo por parte de los exigentes fanáticos dominicanos, porque indudablemente son parte del eje dentro del mercado de este evento.