Robinson Canó está viviendo momentos grises en su carrera en las Grandes Ligas y con ya 39 años de edad, posiblemente esté dando sus últimos pasos como bigleaguer. El dominicano no pudo rendir con los Padres de San Diego y fue dejado en libertad, el pasado miércoles 1 de junio.

El segunda base apenas pudo disputar 11 compromisos con la organización de California, donde dejó un pobre promedio al bate de .092, una carrera impulsada, tres hits, un boleto y 10 ponches en 33 turnos con el madero.

Por otra parte, se puede decir que Canó no se va tan mal como lo parece, ya que los Padres le deben pagar el restante del contrato firmado al jugador. San Diego adquirió al pelotero a mediados del mes de mayo por una cantidad de 700 mil dólares y en principio se le entregó un salario base de $553.000.

Con el dinero abonado al pelotero cuando comenzó a uniformarse como Padre, la franquicia tiene que depositarle una cifra de 147 mil dólares así el criollo ya no forme parte del equipo.

A principio, la escuadra de San Diego tenía entre sus planes enviar a Canó a la sucursal de Triple-A tras su flojito rendimiento, pero el jugador no quiso aceptar bajar a Las Menores por lo que no le quedó de otra a la organización que dejarlo libre y buscar una nueva oportunidad en la Gran Carpa.

El 2 de mayo, el quisqueyano fue colocado en asignación por los Mets de Nueva York y días después se declaró como agente libre hasta que lo firmaron los Padres. En su retorno a Las Mayores con los de Queens solo pudo conectar un vuelacerca, tres empujadas, recibió una base por bola y se ponchó 11 veces para dejar un average de .195.

New York Mets

43 PA

8 H

1 HR

3 RBI

2 BB

11 SO

.195/.233/.268

San Diego Padres

33 PA

3 H

0 HR

1 RBI

1 BB

10 SO

.094/.121/.094

Como parte de su acuerdo con los neoyorquinos, estos deben pagarle 44 millones de dólares, que viene siendo el restante de su contrato. De retirarse el bateador zurdo, los Mets deben entregarle el pago por igual al jugador.

En 2022, Robinson Canó estaba de regreso a la MLB luego de perderse una temporada completa tras la suspensión de 162 partidos por el consumo de sustancias prohibidas, algo que seguramente le jugará en contra en su camino al Salón de la Fama de Cooperstown.

El dominicano, oriundo de San Pedro de Macorís, intentará conseguir otra nueva oportunidad en el mejor béisbol de mundo. El veterano en su larga carrera en Grandes Ligas cuenta con dos Guante de Oro, cinco Bates de Plata, una Serie Mundial en 2009 y ochos veces elegido al Juego de las Estrellas.