Los utensilios de beisbol forman parte de la dinámica del Rey de los Deportes, visto por supuesto desde la perspectiva de análisis y valoración histórica, entremezclado con sentimientos de aficionado, de admirador.

En este caso, el Salón de la Fama de las Grandes Ligas está preparado para el momento de gloria que implicará el arribo de Miguel Cabrera a la mágica cifra de 3.000 imparabales; ese es un número revestido de absoluta trascendencia, pues de los 22.609 hombres que han jugado en el máximo nivel de la pelota (de acuerdo a los registros de Baseball Reference), solo 32 de ellos han logrado esa cifra, o lo que es igual, solo el 0,14% ha dado ese número de imparables.

Ya en el Templo de los Inmortales se encuentra el casco utilizado por el emblemático dorsal 24 al momento de despachar su cuadrangular 500; ahora, ¿qué objeto, utensilio empleado por el Señor Miggy llegará a ese sagrado recinto del deporte de los bates, guantes y pelotas?.

En declaraciones ofrecidas al portal mlb.com, Erik Strohl, vicepresidente de Exhibiciones y Colecciones del Salón de la Fama de Grandes Ligas, explicó cómo es el proceso de trabajo que conlleva la recolección de estos implementos, testigos silenciosos y de primera fila de la historia en movimiento:

"Contamos con un grupo de conservadores y otros miembros del staff que se reúnen una vez al mes (...) nos reunimos justo antes del arranque de la temporada regular y comenzamos con la creación de esa lista (de los posibles logros inmediatos). Analizamos qué clase de hazaña podría estar cerca de lograrse y otra clase de eventos especiales de los cuales queremos coleccionar artículos”.

Por su parte, Jon Shestakofsky, vicepresidente de comunicaciones y educación para el Salón de la Fama precisó que ese documento es como la base sobre la que trabajan hacia la temporada:

“No solo enlista los momentos y los hitos que estamos buscando durante la próxima campaña, pero también tratamos de llegar a una conclusión sobre qué tipo de artefactos estaríamos buscando coleccionar para cada uno de esos hitos”, señaló.

Cuando un lanzador es quien tiene la posibilidad de lograr una marca, se investiga en la posibilidad de adquirir una gorra o un guante; si el caso concierne a un bateador, pueden inclinarse más por un bate, una pelota o un casco.

Todo esto nos pone en un contexto diferente y más amplio, la importancia de la cifra que el chamo busca; al momento de transcribir estas líneas es solo un hit que le separa de los 3.000, es decir, este mismo jueves pudiese dar alcance a otro inmortal de la pelota, el Cometa de Carolina, Roberto Clemente.