Fueron 417 pies, tal como lo señaló Statcast y la bola fue a parar allá a la célebre avenida Waveland, detrás del Wrigley Field. Había incredulidad, la gente mirada y en las expresiones de asombro se reflejaba el impacto de aquel momento. Era el debut en Grandes Ligas de Christopher Morel, su primer turno y ese 17 de mayo de 2022, hace menos de un año, pudo haber comenzado esta interesante historia, sin embargo…

Antes, en 2015, Morel, un versátil prospecto dominicano de apenas 16 años, firmaba por un bono de 800 000 dólares con los Cachorros de Chicago, justo cuando la organización se aprestaba para romper la mítica maldición que parecía relegar a la franquicia al ostracismo.

Había ilusión, el chico que en su momento pensó quizás en haberse dedicado al baloncesto, torcía el guion y apuntaba bien alto, directo hacia Las Mayores, hacia el norte de la emblemática Ciudad de los Vientos.

Todo pudo acabar

Cuenta ESPN que, a finales de diciembre de aquel año, 2015, un accidente dejó en suspenso el futuro de Morel, hasta se habló de un hipotético final y todo pudo haber acabado, pero no, el criollo de poco se fue recuperando, casi había perdido el ojo y a pesar de ello se impuso a las dudas y por supuesto al propio miedo.

En 2017 debutó en la Liga Dominicana de Verano y en 61 encuentros bateó para 220 con 7 jonrones y 40 carreras impulsadas, refrendando de buena manera su excelsa condición como prospecto.

El ascenso

Ascendió rápido y ya en 2021, sonaba 18 vuelacercas, además de empujar 66 carreras, vistiendo la franela de las filiales doble A y triple A de los Cachorros.

Sin dudas el preámbulo perfecto de lo que veríamos hasta mayo de 2022, sí, en mes y medio de temporada regular, jugando en doble A, el caribeño bateó para 306, con 7 jonrones y 20 carreras impulsadas, méritos suficientes para ser llamado al primer equipo.

El debut

Así llegó aquel día, del que hablamos al principio, el primer turno, aquel largo batazo que enardeció las tribunas y después como un sueño, siguió lo mejor.

Todos hablaban maravillas, de un nuevo fenómeno, Morel vivía el momento, pudo embasarse en sus primeros 22 partidos, luego en 27, bateó casi para 300, dio jonrones, también dobles y triples, robo bases, lo hacía todo, podía jugar en tercera, de igual modo en segunda o los jardines y eso encantaba.

El nuevo ídolo 

Se pensó en él, llego a estar incluso entre los favoritos para Novato del Año, en 113 encuentros sostuvo un average de 235, con 16 jonrones y 47 carreras impulsadas, además de 19 dobles y 4 triples.

De cara a la presente temporada, otra vez las miradas se posarán sobre el talentoso dominicano, estarán otros, Cody Bellinger y Seiya Susuki por solo citar, pero Christopher Morel tiene el pedigrí, la magia necesaria para ser el rostro de la organización, el nuevo ídolo del Wrigley Field.