Los Mets de Nueva York son uno de los equipos que en estos tiempos pueden dar fe del poder que tiene el dinero en el deporte de élite. Gracias a una inversión millonaria de su propietario Steve Cohen, el conjunto de Queens cuenta hoy con una nómina de lujo que ha sabido responder sobre el terreno a cada uno de los dólares que devenga.

Por esa razón, hoy son líderes indiscutidos de la División Este de la Liga Nacional exhibiendo un maravilloso registro de 32 victorias y solo 17 derrotas. Sus más cercanos perseguidores son los Bravos de Atlanta y los Phillies de Philadelphia, a 8.5 y 10.5 juegos de distancia, respectivamente.

Esta situación los hace dormir tranquilos después de consumido casi el primer tercio del calendario, más si toman en cuenta que incluso muchos de sus peloteros no han exhibido todavía su mejor versión e incluso, otros no han participado todavía pero se espera que muy pronto lo hagan, como es el caso del lanzador Jacob deGrom.

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Sin embargo, hay algo que va más allá de lo deportivo y que preocupa al cuadro metropolitano, circunstancias que escapan de sus manos y que podrían amargarle en un futuro la existencia. ¿Quieres saber qué es? Sigue leyendo.

Los fantasmas del pasado

Cuando la zafra estaba por estas alturas en el 2021, los Mets también eran monarcas en su zona, teniendo 4 juegos de ventaja sobre el segundo lugar; todo era cantar y coser para ellos. Bajo esa tónica se mantuvieron las cosas hasta el mes de agosto, cuando una caída en el rendimiento y un vendaval de lesiones minaron al elenco que hoy dirige Buck Showalter. El final lo conocemos todos: los neoyorquinos con récord de 77-85 quedándose fuera de los playoffs. Sobre esto es consciente el inicialista Pete Alonso, quien en el día de ayer dijo al respecto:

"Seguro que será una pelea de perros hasta el final. Cada juego importa, pero tenemos el talento para poder salir adelante. Solo tenemos que aguantar y aguantar con fuerza y ​​no dejarlo ir".

Además añadió:

"Esta es una división increíble y aunque tienes equipos que no necesariamente lo muestran en términos de récord, si observas el tipo de jugadores y el tipo de talento en esta división, esta es una división realmente difícil de lograr".

La clave del éxito

Para algunos jugadores como Francisco Lindor, la llave que abrirá la puerta de los Playoffs es el compañerismo y la buena vibra. En concreto, lo señaló cuando habló de su relación con el antesalista Eduardo Escobar:

"No me preocupa el trabajo de Escobar. Yo me preocupo por mi trabajo, él se preocupa por su trabajo y salimos y tratamos de hacerlo. Al final del día, él está tirando por mí y yo tirando por él, y eso se aplica a todos los casilleros de aquí".