Tras una temporada en la que quedaron en el sótano, los Medias Rojas se convencieron de que eran un equipo que iban por los playoff desde los campos de entrenamientos. Un cambio cultural protagonizado por Alex Cora, quien se apoyo en Kike Hernández y Marwin Gonzales para llevar el mensaje a todo el equipo.

El cambio cultural fue motivado gracias a el regreso anticipado de Chris Sale de la cirugía Tommy John; la incorporación de jugadores veteranos con amplia experiencia en playoffs; jugadores individuales con algo que demostrar; y una plantilla que había experimentado una sorprendente cantidad de cambios. Los Medias Rojas fueron elegidos casi universalmente para ser un no factor en el cuarto lugar, pero esa expectativa fue descartada dentro del equipo por Cora.

En lugar del cuarto lugar en la división, los Medias Rojas terminaron empatados en el cuarto mejor récord de la Liga Americana. Sus 92 victorias son solo una menos que las de los Medias Blancas , quienes jugaron en una división mucho más débil. No es un resultado perfecto: los Medias Rojas fueron, durante tres meses, el mejor equipo del Este de la Liga Americana y pudieron haberse perdido los playoffs si los últimos días hubieran sido un poco peor, pero es mejor de lo que casi nadie esperaba. Cualquiera excepto los de la casa club.

La oficina principal, abiertamente estaba enfocada en una estrategia a largo plazo, pero Bloom y compañía insistieron en que habían abordado el agujero más evidente en los Medias Rojas de 2020: la falta de profundidad. Con lanzadores clave que regresan de una lesión y agentes libres versátiles llenando los vacíos, los Medias Rojas serían más profundos y menos vulnerables que el año anterior. No preguntaron ni esperaban ser los favoritos de la Serie Mundial, pero pensaron que podrían ser competitivos.

Ayudó que la mayoría del plantel tenían una motivación extra. Renfroe y Hernández iban a tener la oportunidad de jugar todos los días, Matt Barnes afrontaba el reto de ser cerrador, Nick Pivetta tenía una nueva oportunidad en la rotación, JD Martínez venía de una mal año, Otavinno debía demostrar que los Yankees se equivocaron cediéndolo por nada y Eduardo Rodríguez por temas de salud no pudo aportar a su equipo en 2020 y quería compensarlos. El equipo no necesitaba un enemigo externo al que enfrentarse. La motivación estaba en todas partes.

Los Medias Rojas creían, al igual que muchos en el exterior, que su ofensiva estaría bien, pero su picheo había sido un desastre en 2020. Para solucionarlo, no firmaron a ninguno de los nombres más importantes en el mercado de agentes libres, y su mayor intercambio fue por Ottavino, cuyo salario estaba siendo abandonado por los Yankees. Transaccionalmente, no era obvio de inmediato que el cuerpo de lanzadores iba a ser mucho mejor.

Pero Eduardo Rodríguez , Josh Taylor y Darwinzon Hernández se habían perdido la mayor parte de 2020 debido al COVID-19, y Sale se había sometido a una cirugía de Tommy John esa primavera. Múltiples jugadores y entrenadores mencionaron los bullpens de los entrenamientos de primavera de Pivetta, Rodríguez, Tanner Houck y Garrett Whitlocken la Regla 5 , especialmente Whitlock, que tuvo momentos significativos para la confianza del equipo.

Pero Hernández y Renfroe, de hecho, han entregado las mejores temporadas de su carrera dignas de los turnos al bate de todos los días. Eovaldi ha sido un as, Sale ha vuelto como marca de diferencia y Pivetta ha sido un salvavidas en la rotación, haciendo 30 aperturas y cumpliendo en algunos juegos clave. Ottavino, Hirokazu Sawamura , Hansel Robles y Austin Davis han demostrado ser adiciones astutas para el bullpen, y Garrett Richards ha prosperado desde que salió de la rotación y entró en el bullpen en la segunda mitad. Devers, Bogaerts hicieron lo que se esperaba. El único jugador de todos los días de los Medias Rojas que ha sido un bateador por debajo del promedio de la liga ha sido Christian Vázquez.

Los Red Sox lo hicieron, clasificaron. Cora creó una cultura ganadora, Bloom conformó un equipo profundo y si, los Medias Rojas callaron a sus críticos. Lo hicieron siendo el equipo con la mayor capacidad de reacción del beisbol. Los Medias Rojas lideraron las mayores con 47 victorias remontando. Todos somos testigos de un equipo especial.