Las Grandes Ligas del béisbol han decidido congraciarse con el movimiento LGBT+ con motivo del mes del orgullo gay y también en todo lo que está siendo la víspera del día mundial de dicho colectivo, el martes 28 de junio del presente año. Varios son las actividades que han llevado a cabo como organismo y también las que han realizado en conjunto con los 30 equipos sobre los cuales tiene control.

Sin embargo, hubo una situación excepcional ocurrida con algunos jugadores de los Rays de Tampa, concretamente con 5 de ellos, quienes se negaron a colaborar con el homenaje debido a lo que según ellos alegan, son sus creencias religiosas, y no ningún motivo de segregación u otro que denigre a las personas que creen y viven bajo los preceptos de la ideología de género.

No quisieron portarlo

Estamos hablando de los lanzadores Jason Adam, Jalen Beeks, Brooks Raley, Jeffrey Springs y Ryan Thompson, los cuales expresaron su descontento el día sábado por tener que llevar en una de las mangas de su uniforme un parche con los colores característicos del movimiento LGBT+, así como también gorras con el mismo motivo y uniformes con letras de igual sentido.

En este caso, se manifestaron portando indumentarias estándar como todos los días, de manera distinta al resto de sus compañeros. Al respecto, el diestro Adam dijo lo siguiente:

"Nos basamos en nuestra fe, así que es una decisión difícil. Porque, en última instancia, todos dijimos que lo que queremos es que sepan que todos son bienvenidos y amados aquí".

Además añadió aclarando:

"Pero cuando lo ponemos en nuestros cuerpos... Creo que muchos muchachos decidieron que es solo un estilo de vida. No es que menosprecien a nadie ni piensen diferente, es solo que tal vez no queramos alentarlo si creemos en Dios, quien nos animó a vivir un estilo de vida que nos abstendría de ese comportamiento, al igual que Jesús me alienta a mí como hombre heterosexual a abstenerme del sexo fuera de los límites del matrimonio. No es diferente".

Y remató expresando un último mensaje hacia el propio colectivo:

"No es un juicio. No es mirar hacia abajo. Es solo lo que creemos que es el estilo de vida que nos animó a vivir Dios, por nuestro bien. Pero nuevamente, amamos a estos hombres y mujeres, nos preocupamos por ellos, y queremos que se sientan seguros y bienvenidos aquí".

No pasó a mayores

Según el mánager Kevin Cash hubo algunas conversaciones sobre esta determinación en el dugout, pero nada serio.