Si alguien es ejemplo de perseverar y no rendirse, ese es Johan Oviedo. El lanzador de los Cardenales de San Luis ha luchado desde muy temprano para alcanzar la gloria en las Grandes Ligas y la misma, como tantas veces ocurre, se ha portado odiosa con él y le ha sido esquiva. Sin embargo, tanta insistencia rindió sus frutos hace un par de noches cuando subió a la lomita como relevista para enfrentar a los Cerveceros de Milwaukee.

Como era de esperarse, las cosas no serían sencillas. Al fin y al cabo tanto los pájaros rojos como los lupulosos pretenden ser los ganadores del banderín de la División Central de la Liga Nacional y cada duelo entre ellos es de vida o muerte. Por esa razón, están igualados en la cima de dicha zona con récords idénticos de 40 victorias y 32 derrotas cada escuadra.

Momento de alto impacto

Era la parte baja del quinto episodio cuando el oriundo de La Habana hizo acto de presencia en el medio del diamante. Instantes atrás, Milwaukee se había ido arriba con un doblete de Andrew McCutchen que había colocado la pizarra 4x3 a su favor. Sí, en ese punto tan difícil y complejo iniciaba la travesía de Oviedo en el juego.

Con mucho aplomo y gallardía, sacó a Hunter Renfroe vía rodado al campocorto para liquidar la entrada. Era el comienzo de su primer lauro en la Gran Carpa después de 9 derrotas en sus primeros 2 años y medio, pero él aún no lo sabía.

El batazo ganador

En la apertura del sexto capítulo, Nolan Arenado le dio vuelta a la pizarra con un bambinazo de 406 pies de distancia por el jardín izquierdo con Paul Goldschmidt a bordo, poniendo así 5x4 el marcador, lo que a la postre sería la cifra final del cotejo.

2 innings impecables

Luego del cuadrangular de Arenado, veríamos lo mejor por parte de Johan sobre el montículo. A partir de allí tiró de manera impoluta los episodios 6 y 7, retirando en línea a los 6 rivales que enfrentó, incluso 3 de ellos por la vía del ponche.

De este modo, después de 672 días de haber debutado en el Big Show y tras 9 reveses, Johan Oviedo consiguió su primera alegría como serpentinero en Las Mayores.