Para nadie es un secreto que cuando los Yankees de Nueva York contrataron a Gerrit Cole por 9 años y 324 millones de dólares, fue para convertirlo en el as de su rotación de pitcheo. La meta de los Bombarberos era tener al mejor lanzador de la actualidad y probablemente del futuro cercano dentro de sus filas.

La labor del ex de los Astros de Houston sería liderar un cuerpo monticular que para ese entonces estaba prácticamente desmantelado, llevando la batuta desde el centro del diamante y ofreciendo un rendimiento a la altura de lo que costó su firma.

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En sus primeros 2 años con el uniforme a rayas, ha cumplido, al menos en cierto modo. Su récord de 23 victorias y 11 derrotas, su efectividad de 3.11 y sus 337 ponches como yankista no lo dejan en mal.

Sin embargo, ha fallado en momentos puntuales como el año pasado en el juego por el comodín de la Liga Americana frente a los Medias Rojas de Boston, motivo por el cual algunos lo crucifican.

Justamente de ese rival hablaremos hoy, ya que parece ser el némesis de Cole en los últimos tiempos. Ante ellos aperturó en el Opening Day 2022, y aunque los Mulos del Bronx vencieron en entradas extras por pizarra de 6x5, las cosas no le salieron a Gerrit como hubiera querido.

Recibimiento indeseado

A la 1 y 12 minutos de la tarde neoyorquina del 8 de abril se gritó 'playball' en el Yankee Stadium. El encargado de abrir el orden por los Red Sox fue Kike Hernández, quien logró negociar un boleto con el diestro con el número 45 de los Yankees.

Acto seguido, llegaría la oportunidad para Rafael Devers, quien sin pensárselo demasiado despachó un soberbio cuadrangular de 382 pies que sobró la barda del jardín derecho.

Todo mal para el nacido en Newport Beach, California. Pero faltaba más. Xander Bogaerts sucedió a Devers con sencillo y a su vez, JD Martínez a este último con doblete. Iban 4 bateadores y la pizarra ya estaba 3x0.

En ese momento, Gerrit Cole apretó, se puso las pilas y sacó a sus 3 siguientes adversarios. Después, logró transitar 4 innings más sin demasiados problemas, tolerando apenas 1 hit más.

Ante esta situación, no fue indiferente y al rato de haberse bajado de la lomita apuntó a un hecho en específico como el posible culpable de su flojo comienzo.

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La increíble excusa

Según el comunicador de MLB Bryan Hoch, encargado de cubrir a los Yankees de Nueva York, el estelar derecho dijo lo siguiente acerca de su tétrico debut:

"Las festividades se alejaron un poco del calendario"

Esto en alusión a que por culpa de la ceremonia de inicio el juego no inició a la 1.08 PM como estaba previsto, sino a la 1.12 PM, o sea, 4 minutos más tarde.

Pero detengámonos a pensar un momento, ¿De verdad pueden 4 minutos trastocar de tal manera a un serpentinero hasta el punto de arruinarle una presentación? Bueno, nadie lo sabe a ciencia cierta y la respuesta lógica es que no, pero para el as de la novena más ganadora en la historia del béisbol parece que sí.