Cuando los Yankees de Nueva York pactaron con el estelar lanzador Gerrit Cole en diciembre de 2019 por 324 millones de dólares a cambio de tener por 9 años sus servicios, lo hicieron convencidos de que sería la piedra angular de un proyecto que todavía no cosecha los resultados esperados. En aquel momento la escuadra de la Gran Manzana estaba convencida de que contrataba al mejor brazo disponible para ese entonces.

Hoy, más de 2 años después, podemos mirar los números del as que alguna vez militó en los Astros de Houston y emitir un veredicto sobre si ha cumplido o no como pitcher de la novena más ganadora del béisbol.

En primer lugar, a grandes rasgos se puede decir que ha cumplido. Su récord de 27 victorias y 12 derrotas, con efectividad de 3.15, 399 ponches y un WHIP de 1.033 demuestran que aunque no haya ganado ni el premio Cy Young ni la Serie Mundial, ha estado dentro de lo que se espera de alguien de su categoría.

No obstante, hay que ser críticos con su 2022, pues no es lo que todos imaginaron. De hecho, no es solo el presente, sino el pasado reciente. Eventos como el cuadrangular que le permitió a Austin Meadows en el juego 5 de la Serie Divisional en 2020 y su penosa apertura contra los Medias Rojas de Boston en el duelo por el comodín de la Liga Americana en 2021, hacen pensar que quizás Cole no está justificando lo que gana. Pero volvamos al ahora y echemos un vistazo a la actual temporada.

Bien, pero no sorprendente

A día de hoy Gerrit posee registro de 4-1, al igual que sus compañeros Néstor Cortés y Jameson Taillon. Su promedio de pitcheo es de 3.31, que si bien no es malo es el más alto entre los iniciadores de los Bombarderos, y apenas destacan sus 62 ponches, renglón donde si bien es el mejor en su franquicia, también es preciso acotar que es el abridor que más boletos ha otorgado con el uniforme a rayas en lo que va de zafra con 12.

Muchos récords... pero son solo humo

Pero no es nada más el tema estadístico, si miramos su última salida encontraremos un revés contra los Orioles de Baltimore que no ha debido ser. Aunque el dorsal 45 logró mantenerse sobre la lomita por 8 episodios, fue vapuleado. Recibió 7 imparables, de los cuales 1 fue un jonrón y 5 carreras, todas limpias. Paradójicamente, recetó 11 chocolates, lo que hizo de su salida una actuación nunca antes vista en MLB.

Asimismo, igualó a Mike Mussina como el serpentinero de los Yankees con más salidas de 10 ponches o más sin boletos entregados, siendo de elogiar que lo logró en solo 51 encuentros.

Y también se convirtió en el tercer hombre que más rápido rebasa la línea de los mil ponches en la Liga Americana, solo por detrás de Pedro Martínez y Nolan Ryan.

Pero, ¿de qué sirve todo eso si no puede ser ni siquiera el mejor tirafuegos del plantel al que pertenece? ¿De qué vale si no puede ganar un Cy Young o guiar a su tropa hasta la Serie Mundial? Son preguntas que quizás pueda disolver Gerrit Cole en un futuro, pero que de momento están más vigentes que nunca.