A su mente llegaron muchos recuerdos, se agruparon así, amontonados uno encima de otro, el corazón latiendo rápido, las miradas de los periodistas, el pasado reciente y el presente, el deslumbrante presente que lo ha vuelto foco de atención y algunos, contra todo pronóstico hablan de regreso del año incluso y Matt Carpenter pensaba en eso, en todo eso y también en estar allí otra vez en Busch Stadium, el lugar en donde comenzó todo allá por 2011.

Todos lo miraban y Carpenter también pensabaque a comienzos de año, jamás podría imaginar ni por un segundo el estar allí, de regreso, menos con los Yankees de Nueva York, haciendo historia en cada salida desde su llegada al Bronx a mediados de mayo; el debut, la Serie Mundial en 2013, los Juegos de Estrellas, el ser finalista al premio MVP de la Liga Nacional, aquella jornada histórica frente a los Cachorros, de 5-5 con tres jonrones y dos dobles, superando al mítico Lou Brock; después la caída, la infame caída, que lo llevó a ser lo peor, a decir adiós, los Vigilantes una granja, la llamada, una llamada y en nada estar con el uniforme a rayas de los Bombarderos del Bronx.

Instantes

La emoción contenida, el nerviosismo al hablar y los recuerdos en sucesivos flashazos reconstruyendo la memoria una y otra vez y así, de pronto, las lágrimas salieron solas y era imposible no llorar, hasta me emociono al escribir estas líneas y ver a Matt Carpenter sentado allí, en la que un día fue su casa.

En unas horas, cuando Yankees y Cardenales salgan al ruedo en Busch Stadium y Carpenter consuma su turno como sexto en el orden de los Mulos de Manhattan, la ovación será grande, única, las lágrimas de seguro volverán a salir en medio del aplauso ensordecedor.

La gran historia

Y emergerán muchas historias este fin de semana, allí en el corazón de Missouri; Jordan Montgomery enfrentando a los Yankees, Frankie Montas debutando el domingo, Aaron Judge buscando acercarse a los 50 jonrones, pero sin dudas ver a Matt Carpenter en Busch Stadium, agigantándose, naciendo y volviendo a nacer en el tiempo…será algo épico.

Más allá de su average de 327, sus 15 jonrones y 36 carreras impulsadas, están estos momentos, el reencuentro, el llanto, la emoción a flor de piel; algo que solo regala el béisbol, hoy con Matt Carpenter como protagonista.