La primera vez que lo vi fue en los Juegos Olímpicos de 2008 celebrados en Beijing, la capital de China, cuando enfrentó al todavía por aquel entonces, potente equipo cubano; venía con gran fama de joven estrella en las Grandes Ligas de Japón, como una especie de heredero del gran Daisuke Matsusaka y en aquel primer juego Yu Darvish mostró destalles de su calidad, pero dejó muchas dudas y fue sacado del box antes del quinto capítulo por la escuadra criolla.

Menos de un año después, durante el segundo Clásico Mundial de Béisbol, en marzo de 2009, el propio Darvish, con un rostro menos juvenil, ponchaba a Adam Dunn con una recta de 100 millas para decretar el pase de Japón a la final del certamen por segunda edición consecutiva.

Darvish se erigió en el cerrador por excelencia de aquella escuadra que tenía al mencionado Matsusaka y a Isashi Iwakuma como los dos ases de rotación.

El debut

La llegada de Darvish a Grandes Ligas era cuestión de tiempo y tres años después, en 2012, con la franela de los Vigilantes de Texas, un buen equipo en aquel entonces, la promesa nipona subió a un montículo en el Big Show.

El impacto no se hizo esperar y Darvish quedó segundo en la votación para el Novato del Año, solo rebasado por el fenomenal Mike Trout y gracias en buena medida a sus más de 200 ponches, 221 para ser exacto.

Una década después

El día de ayer, frente a los Dodgers, ya con diez años de experiencia, vistiendo la camiseta de Vigilantes, Dodgers, Cachorros de Chicago y Padres de San Diego; el día de ayer, Yu Darvish volvió a lucir inmenso en el box, lanzando una obra de arte frente.

Con el traje de los Padres, Darvish lanzó 7 tramos con apenas 2 hits frente a su ex equipo, los Dodgers de los Ángeles, no solo para anotarse su vigésima apertura de calidad de la temporada, también para que los frailes subieran al segundo lugar entre los comodines, acomodándose en un puesto de privilegio rumbo a la postemporada.

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Los Dodgers han sido la victima favorita de Darvish, pues el japonés tiene 2 de las tres victorias de San Diego en esta campaña, permitiendo 3 hits sin carreras en 13 entradas de actuación.

A sus 36 años, quizás como el comendador de Murakami, mostrándose como el buen vino, Darvish está teniendo una temporada de ensueño, con marca de 12-7, efectividad de 3,26 y 162 ponches en 162,2 capítulos; erigiéndose como un baluarte en el proyecto de un equipo que pretende volver a aquellos planos estelares que ostentó a finales de los años 90 del pasado siglo.