Un Chopin, un Picasso o un Rilke; unas notas acompasadas por aquí, unas pinceladas recargadas por allá y la fina línea de un último verso; todo es arte y en la extrema perfección aparace la imponente figura de Juan Soto dibujando un hermoso swing con todo el poder de sus 220 libras y sus seis pies de estatura...eso también es arte.

Soto maneja los tiempos del juego con la misma precisión que los maestros ejecutaron sus obras; un movimiento exacto de cadera condiciona un golpeo sólido como pocos pero es que Juan Soto no tiene comparación en estos tiempos.

Habló de Soto y pudiera estar hablando ratos sin temor a sonar cursi pues el quisqueyano es la expresión suprema del bateo, del bateo como un arte, quizás comparado con el mismo Ted Williams.

La referencia

Así lo vieron en Sports Illustrated y la comparación no queda en mera analogía, no, Soto lo tiene todo, el físico, la visión, el poder pero sobre todo, la inteligencia.

Y es que batear de por si es bien difícil, entonces batear más de 300 en Grandes Ligas es algo para enmarcar como en un cuadro, tal vez un Guernica o una sinfonía décimononica que en pleno siglo XXI sigue moviendo las fibras.

La parte seria de la historia comenzó en 2015 cuando el cazatalentos de los Nacionales de Washington, Johny DiPuglia lo firmó tras observarlo en un práctica, luego de dos sólidos batazos en un juego de prospectos dominicanos.

Sobrenatural

El mismo DiPuglia ha expresado que es única esa capacidad para decodificar los pitcheos y ahí están sus números para esta campaña.

En este 2022, el dominicano tenía 98 jonrones y 373 bases por bolas recibidas.

A esa edad solo Ted Williams contaba con números así, 99 vuelacercas y 375 bases por bolas.

Al respecto, el caribeño ha declarado varias veces que no guarda notas, todo lo lleva en su mente, desde el más mínimo gesto hasta la forma en que lanzan y cuando se equivocan.

La rutina

Soto es una máquina y su rutina de 75 swings para calentar antes de los entrenamientos, lo dice todo, además que cierra siempre con una sesión de velocidad a unos 15 pies del home.

Regresando en el tiempo, vemos que en 2021, Juan Soto recibió 145 bases tan solo con 22 años; algo solo comparado con las 147 bases de Ted Williams en 1941, la temporada de los 406 de average.

Hablamos de condiciones excepcionales y más allá de las comparaciones, Juan Soto rememora lo mejor de una época dorada para el béisbol y lo hace como si siempre hubiera estado allí, parado en el cajón de bateo.