Puede sonar duro pero es así, los Nacionales de Washington ahora mismo, son un equipo muy malo, malísimo diría, difícil de ver en el diamante y la idea genera una contradicción tras otra, pues pocos imaginaron que luego de ganar la Serie Mundial de 2019, el equipo de la capital de Estados Unidos estuviera sumido en una situación tan caótica.

La perspectiva es tan oscura para los del este de la Liga Nacional que ahora mismo con su actual marca de 16-30, proyectan un registro de derrotas de 108 juegos.

La imagen mostrada es tan pobre que se mira desde bien lejos el triunfo obtenido en 2019, sin dudas la ginda del pastel para el trabajo constante del presidente de operaciones Mike Rizzo.

El recuerdo lejano

Todavía emocionan esas imágenes de Max Scherzer siendo infiltrado para poder soportar sus dolores de espalda y así mismo abrir el séptimo partido en Houston, la alegría de ese out 27 y la sensación de que podían extender por varios años ese buen juego.

Lo mejor de todo es que los Nacionales llegaron a estar en un momento en esa campaña jugando para 19-31 y a base de persistencia y un buen pitcheo fueron avanzando hasta llegar a la postemporada y ganar.

El origen de la debacle

Muy pocos se acuerdan de eso ya, dos años después, en la fecha límite de cambios, Rizzo se deshizo del núcleo principal de jugadores de 2919; Scherzer, Trea Turner, Kyle Schwarber, Brad Hand y Jon Mester por solo citar.

Max Scherzer has faced 1 batter since the All-Star Game.

El resultado no se hizo esperar y la franquicia cerró con 97 derrotas la temporada, sin perspectivas halagüeñas para su afición.

Un año antes, en 2020, si bien fue una temporada recortada de 60 juegos y las lesiones dieron al traste con un buen resultado; ya desde entonces emergió la idea de lo que vemos hoy.

En ese entonces, los Nacionales apenas rebasaron los 400 de promedio de ganados y perdidos, poniéndose a nada de igualar el peor resultado para un equipo ganador de Serie Mundial, al año de coronarse.

El referente

Para encontrar el referente, habría que remontarse veinticuatro años atrás, cuando en 1998, los Marlins de Miami perdieron 108 juegos, una temporada después de llevarse el anillo ante los entonces Indios de Cleveland, con el memorable batazo del legendario Edgar Rentería y el formidable desempeño del cubano Liván Hernández.

El entonces gerente Dave Dombrowski tuvo que recortar el equipo para 1998 y los resultados no se hicieron esperar.

Desde 1903, cuando se celebró la primera Serie Mundial, 18 equipos terminaron por debajo de 500, un año después de ganar el campeonato, tal como lo refleja una reciente investigación de The Washington Post.

El peor escenario

En este punto vuelven a entrar otra vez los Nacionales de Washington, pues de concretarse su catastrófica temporada en este 2022, estarían situándose como el cuarto equipo con un porcentaje inferior a 500, en sus tres temporadas posteriores al triunfo en la Serie Mundial.

Además de los Marlins, entran en ese listado los Medias Rojas de Boston de 1918 y los Azulejos de Toronto de 1993.

Sin dudas lo de los Nacionales va siendo de escándalo y lo que muchos se preguntan es el tiempo que le pudiera quedar a Juan Soto en el equipo, pues en este minuto es lo único resaltable dentro de la escuadra capitalina.