Los Azulejos de Toronto son uno de los equipos de los que más se esperaba en términos de rendimiento deportivo para esta temporada 2022 de las Grandes Ligas, eso seguro. Debido a los importantes nombres de su nómina, estaban (y de hecho están) llamados a ser de los principales competidores por llegar a la Serie Mundial y ganarla.

Gracias a poseer hombres de la talla de Vladimir Guerrero Jr., George Springer, Matt Chapman y Teoscar Hernández, los pájaros azules son siempre mencionados en las conversaciones sobre los favoritos de fanáticos y estudiosos para alzarse con el éxito en la presente zafra.

Hace algunas semanas estuvieron de capa caída y todo parecía que se iría por la borda, pero lo cierto es que a punta de victorias tuvieron un repunte muy interesante que los tiene ahora como inmediatos perseguidores de los Yankees de Nueva York en la siempre complicada División Este de la Liga Americana.

Con récord de 33 triunfos y 22 reveses los canadienses se hallan a 7 juegos de diferencia de los Bombarderos, los cuales ostentan el mejor registro de todas Las Mayores.

No obstante, hay algo o mejor dicho alguien muy particular dentro de la nómina de Toronto. Un jugador con el que pocos contaban pero que a día de hoy es una piedra angular dentro de la franquicia: Alek Manoah.

Este lanzador de 24 años de edad que apenas está disfrutando de su segunda campaña como ligamayorista ha sido el gran referente del pitcheo de su escuadra, siendo incluso un serio candidato para llevarse el premio Cy Young.

La voracidad de Manoah

En este momento, Alek colecciona foja de 7 lauros y 1 sola tristeza, siendo así el serpentinero más ganador de toda la MLB. Su efectividad es de apenas 1.81 y ha propinado 61 ponches en 11 salidas y 69.2 innings de labor. Pero no solo eso, su WHIP es de 0.962, solo ha otorgado 13 bases por bolas y su relación K/W (ponches/boletos) es de 4.69.

Tan solo en el día de ayer le tiró 6 entradas inmaculadas a los Reales de Kansas City, tolerando solo 6 inatrapables.

El secreto mejor guardado

En una entrevista posterior al juego de este martes, el oriundo de Homestead, Florida, señaló su rabia como motor para salir adelante:

"Los muchachos se embasan y yo simplemente me enojo. Encuentro una manera de controlar esa competitividad, controlar ese fuego. Estoy en mi mejor momento cuando hago eso".

Además añadió:

"Solo quiero ser un caballo de batalla. Eso es en lo que fundamento todo: salir y comer un montón de entradas, no permitir carreras y dejar que la ofensiva se caliente. Es solo una bendición".

Al parecer, son la ira y el furor los sentimientos que mueven a Manoah y le hace ser mejor; raro, pero cierto.