Quince años después de su histórico jonrón frente a los Medias Rojas de Boston, Aaron Boone regresó a la palestra pública como dirigente de los Yankees de Nueva York.

Su batazo para decidir la Serie de Campeonato ante los Red Sox es uno de los grandes tesoros en la memorabilia de los fanáticos de los Bombarderos del Bronx y es considerado por muchos entendidos como uno de los grandes momentos del béisbol en el presente siglo.

De hecho, MLB Network incluyó el cuadrangular entre los 50 mejores de todos los tiempos.

 

La historia de un batazo legendario

Boone dio el vuelacercas y los Yankees avanzaron a la Serie Mundial por sexta vez en siete años.

En el Clásico de Otoño los dirigidos por Joe Torre en ese momento perdieron ante un increíble equipo de los Marlins de Miami y desde entonces, tuvieron que pasar seis años para volver a esa instancia final y ganar.

La huella de Boone se perdió en ese 2003 y cuando volvió a emerger para asumir en el banquillo de los neoyorkinos, muchos asumieron que definitivamente, Steinbrenner había perdido la cabeza.

El tan criticado Joe Girardi, había metido al equipo en postemporada dos años consecutivos, 2016 y 2017; quedando incluso a las puertas del Clásico de Otoño en su última temporada al caer ante los Astros de Houston.

En el momento que más le exigió la afición, el mítico ex receptor de los Mulos había vuelto a responder, como en el momento de su llegada en 2008 y cuando ganó la Serie Mundial en 2009 ante los Philies.

La llegada

Eso no le bastó a Brian Cashman y cedió a la presión, entonces llegó Aaron Boone con el traje de salvador a cuestas.

Y en su primer año, cuando termina la etapa clasificatoria y gana 100 partidos, muchos creyeron que sí, que era el hombre pero hasta ahí, luego de ganar a los Atléticos de Oakland el juego de comodines, los Mulos perdieron en la Serie Divisional, otra vez frente a Boston.

Al año siguiente, en 2019 llegaron 103 éxitos y diez años después del último anillo, para ese momento, la mayoría creyó que era tiempo de la corona 28 pero no, otra vez los Astros de Houston aparecieron en la Serie de Campeonato y desmoronaron todo.

Malas decisiones, jugadores quemados por exceso de trabajo, Masahiro Tanaka, Aroldis Chapman, caprichos como Brett Gardner jugando más por la mística que por rendimiento...los lastres comenzaron a emerger y la realidad se empezó a oscurecer alrededor de la figura de Boone.

Más de lo mismo

En 2020 y 2021 la historia fue más de lo mismo y hasta por golpe de suerte debido a par de buenas rachas, los Yankees entraron en postemporada otra vez, en la última temporada de manera agónica, luego de una racha salvadora de trece victorias.

Unos hablan que Boone ha ganado, porque es ganador y ahí están sus números en cuatro temporadas, 328 victorias y 218 derrotas; pero se alude a que ha tenido equipo para ello y solo sus malas decisiones han dado al traste con el fracaso.

Otros hasta hablan de maldición, Girardi no se debió ir y aquel jonrón que fue todo y a la vez nada, porque se perdió la Serie Mundial, parece haberlo marcado para siempre.

Pero Cashman sigue creyendo y su fe es lo que marca la pauta sobre el destino de Boone, más allá de caprichos, maldiciones y mala suerte.