Devin Booker y Chris Paul solo conjugan el verbo encestar y a Phoenix le sale todo. Una gran noche de Giannis Antetokounmpo (42 puntos) se vio eclipsada por un último cuarto de Booker (31 puntos) con triples y tiros de campo con alta efectividad en el segundo triunfo de los Suns en las finales. (118-108)

Los dos primeros juegos de las finales para Milwaukee han sido de luces y sombras, con un primer cuarto explosivo, defensivo y dominante y una segunda mitad con problemas para frenar la ofensiva y el juego en transición de los Suns.

Los Bucks iniciaron el primer cuarto con buena defensa en el cuadro bajo, al contrario que en el primer partido, pero Phoenix rápido encontró las esquinas y lograron anotar con facilidad con unos Crowder y Bridges certeros a distancia.

Antetokounmpo demostró estar al 100%, una muestra fue el bloqueo a Chris Paul. Milwaukee con pies rápidos en defensa consiguieron 8 puntos en los primeros minutos. Los Suns lanzaron 5/9 en tiros de tres, pero Milwaukee controló el partido aun con Antetokounmpo en la banca para llevar el primer cuarto por tres puntos (26-29).

El segundo cuarto comenzó con imprecisiones por parte de ambos equipos. Paul siguió aportando en la ofensiva y los Bucks generando muchos más puntos que su rival en segundas oportunidades.

Sin embargo, nuevamente la banca de Phoenix hizo la diferencia, Cameron Johnson y Cameron Payne por parte de los Suns aportando en defensa, mientras que hubo muy poca aportación de la banca de Milwaukee.

A cuatro minutos para terminar la primera mitad, Booker estaba encendido con triples, asistencias y rebotes clave que ponían de nuevo a los Suns con ventaja, misma que conservarían e incluso la aumentarían a 11 puntos al medio tiempo (56-45).

En la segunda parte Suns y Bucks intercambiaron encestes, Booker empezaba a carburar, un triple para abrir brecha. Contestó Antetokounmpo con un tiro de larga distancia, pero Phoenix optó por mandarlo a línea de tiros libres. No era mala idea, conociendo los porcentajes del griego (60%).

Pese a ello, nadie en los Suns podía frenar a Antetokounmpo en el juego interior. El griego sostenía la ofensiva del equipo y era una pesadilla en el rebote ofensivo. Phoenix mantuvo la ventaja de 10 puntos al terminar el tercer periodo (88-78).