Regresaba LeBron James después de su partidazo de 56 puntos y de perderse el siguiente compromiso y ante Houston terminó con triple-doble de 23 puntos, 14 rebotes y 12 asistencias. Eso podría ser lo destacado de cualquier triunfo de Lakers. Pero no es así. El equipo de Los Ángeles volvió a perder, esta vez ante el último, a pesar del regreso triunfal del alero.

Los Rockets, que transitan su segundo año en el fondo de la tabla en medio de una reconstrucción llena de jóvenes, dominaron a los Lakers de la mano de Eric Gordon, que regresó a las pistas y terminó con 15 puntos. Pero el mejor del juego fue, sin duda, Jalen Green, el futuro de la franquicia, que se despachó con 32 tantos.

Lo más curioso es que el partido finalizó igualado en 120 yéndose a la prórroga y ni ahí los Lakers pudieron hacer diferencia contra el peor equipo de la NBA, teniendo muchos jugadores denominados "clutch" por su dominio de los momentos calientes del partido a falta de pocos minutos o segundos para el final. Así, con una seguidilla de puntos de Green y Gordon, Houston se llevó el juego por 139-130.

La alegría en Los Ángeles proviene de otros lados, ya que si los Lakers se mantienen con chances de, al menos, ingresar al Play-In, es porque el resto de los equipos que pelean por lo mismo, no aprovechan sus oportunidades.

Por ejemplo, los Pelicans, último equipo en puestos de repechaje, pudo haberle arrebatado el noveno lugar a los de LeBron, pero cayó sorpresivamente en Orlando ante Magic y llegó a tres derrotas en fila. Lo mismo para Portland, que suma seis caídas consecutivas tras perder por paliza ante Utah Jazz. También San Antonio, aunque más lejos, dejó pasar otra oportunidad de acercarse a décimo lugar y, de paso, convertir a Gregg Popovich en el coach más ganador de la historia de la NBA, al caer ante Toronto