La NBA es la mejor liga de baloncesto del mundo, de eso no hay dudas. Por lo tanto, llegar allí es el sueño de muchos jugadores que, ya desde el instituto quieren demostrar que están hechos para ser parte de ello. Pero llegar no implica que puedan mantenerse, ni siquiera siendo el que más expectativas genere.

Eso lo sabe muy bien Anthony Bennett, quien es considerado una de las peores elecciones del Draft de las últimas décadas, ya que fue elegido por los Cleveland Cavaliers con la primera elección, de la cual se arrepintieron poco tiempo después.

Corría el año 2013 y Bennett venía de maravillar a los ojeadores de la NBA con sus actuaciones en la Universidad de Las Vegas. En su única temporada en el college, en los que promedió 16 puntos y ocho rebotes por encuentro, el pívot canadiense fue puesto como uno de los mejores prospectos de cara al Draft de ese año.

Tal es así, que los Cavaliers vieron en él a un acompañante ideal para Kyrie Irving, elegido también con el pick uno por Cleveland dos años antes. Por lo que con la primera elección, Bennett se fue para Ohio. Pero todas las expectativas que tenían en él, se disiparon en unos pocos meses.

En su primer año jugó 52 partidos en los que apenas promedió 4.2 puntos y 3 rebotes por partidos. En Cleveland dijeron basta y lo traspasaron. El regreso de LeBron James a los Cavs, sumado a que volvieron a tener el pick uno por tercera vez en cuatro años, eligiendo a Andrew Wiggins, hicieron que canjearan a Bennett y al mismo Wiggins a Minnesota por Kevin Love.

En los Timberwolves no sería mucho mejor, por más que el equipo tuviera juntas a las primeras elecciones de los dos últimos Draft. Bennett registraría 5.2 puntos y 3.8 rebotes en 57 partidos, de los cuales solo tres fueron de titular. Así y todo, esas fueron sus mejores marcas en la NBA.

Ante semejante actuación, los Wolves se deshicieron de él rápidamente y Bennett arribó a Toronto en busca de más oportunidades para, al menos, convencer a un equipo de que podía jugar como un digno primer pick. Pero nada de eso pasó. En los Raptors apenas promedió cuatro minutos en 19 partidos en la temporada para ser traspasado a Brooklyn Nets, en los que solo jugó 23 encuentros.

Tras solo 151 partidos, apenas cuatro de titular y pobres 4.4 puntos y 3.1 rebotes de promedio,la carrera de Anthony Bennett en la mejor liga del mundo llegó a su fin. Arribó en 2017 a Turquía donde, si bien se dio el lujo de ganar la Euroliga con el Fenerbahçe, apenas jugó diez partidos con pobrísimos registros.

Regresó a Estados Unidos, en los que participó de la G-League, la liga de desarrollo de la NBA, por dos años en los que jugó en tres equipos sin asentarse. Intentó un nuevo regreso a la liga tras firmar con Houston Rockets para disputar la pretemporada y el campus de entrenamiento, pero una lesión en su rodilla le arruinó los planes.

Así presentó el equipo israelí el fichaje de Anthony Bennett

Tras un 2020 sin actividad, fichó el pasado mayo por los Cangrejeros de Santurce de la Liga de Puerto Rico con los que apenas estuvo hasta julio sin haber debutado. Ahora, se encuentra en Israel, tras firmar por el Hapoel Jerusalem, con los que debutó ayer por la liga local con una esperanzadora planilla que terminó con 16 puntos, siete rebotes y una asistencia, con lo que se espera que, por fin, pueda asentarse en un equipo.

El Draft de 2013 no fue reconocido como uno de los de mayor talento. Pero detrás de Bennett, se eligieron jugadores que tuvieron un impacto mucho mayor en la NBA. Por ejemplo, Victor Oladipo, de gran carrera en Orlando e Indiana, ahora en Miami, fue elegido en el puesto dos. En el puesto 15, nada más y nada menos que Giannis Antetokoumpo, por el que los Bucks apostaron. El griego ya ganó un anillo y el MVP de la temporada.

En ese Draft también fueron elegidos Dennis Schroder, Rudy Gobert (tres veces Mejor Jugador Defensivo) o Steven Adams. Claramente, Bennett tenía talento, pero ser una primera elección le originó una presión tan grande que, hasta el día de hoy, le evitan demostrar todo su potencial.