Suena el clarinete, después la trompeta de Louis Armstrong nos hace ponernos de pie, allí en New Orleans, a orillas del río Misisipi, desde finales del siglo XIX el jazz lo abarca todo, es la expresión somera de una identidad que se forjó entre lo francés, lo español y lo africano y no se puede ver de forma diferente.

Y hablar de New Orleans es hablar de Luisiana, de Louis Armstrong, de ese estado fundado con nombre de rey, pero forjado con la sangre y el sudor de miles de esclavos; es hablar de Luisana en la pluma de Tennessee Williams y también en un juego de baloncesto. 

Veinte años después

Hoy, en Luisiana, veinte años después, los New Orleans Pelicans están tratando de escribir una hermosa página en las duelas de la NBA y en el proceso un nombre descolla entre los demás, Zion Williamson.

Si antes estuvieron Chris Paul, David West y Anthony Davis, ahora, en la era de Zion Williamson, las cosas pintan para ser diferentes y a dos décadas de fundada la franquicia, todos en New Orleans y más allá quieren soñar grande.

La figura

Zion, la mole, el mastodonte, el ébano, el hombre que todos quieren tener, pero que juega con los Pelicans, ahora juega allí, en el Smoothie King Center y al parecer estará toda la vida. Ese Zion, el que debió luchar con el peso, con las lesiones, con la incertidumbre incluso, ese Zion está diciendo presente en la presente campaña y el sueño comienza a tomar forma.

En perspectiva se trata de una cuestión de hechos, 33 puntos frente a Toronto y en su última disertación, un paseo de 30 cartones, 15 rebotes y 8 asistencia frente a los Spurs. No hay dudas, es el Zion Williamson que todos queríamos ver, ese que aman todos en Luisiana, en los suburbios de Nueva York, en lo profundo de Georgia y Florida, en todo el mundo se habla de Zion, siempre en palabras mayúsculas.

Y están Brandon Ingram, Herb Jones y Jonas Valanciunas y el equipo juega o puede jugar bien, genera expectativas, pero con Zion es diferente, cambia todo, los Pelicans han ganado 8 de los últimos diez, pero pudieran ganar 12, 13, 14, los que quieran y ser líderes en el Oeste; luego llegar a playoffs y también ganar.

No es una mera aventura romántica

Con 14-8, cuando pocos lo llegaron a imaginar siquiera, los dirigidos por Willie Green son segundos a un juego de los Suns de Phoenix y con Zion estando saludable, el futuro habría que pensarlo de un modo diferente.

Lo aman en Luisiana y no es una mera aventura romántica, no. En este minuto, mientras escribo, Zion Williamson está haciendo sentir que el largo tiempo de espera puede valer la pena.