Once años después, la imagen de Dirk Nowitzki levantando el trofeo Larry OBrien es icónica todavía y ese titulo de Dallas Mavericks allí, en el corazón de Florida, frente al Heat de Lebron James y Dwade Wayde sigue siendo uno de los momentos cumbres del basquetbol en la última década.

Y todos miraron a ese día y al juego de Dirk, como ven hoy a Doncic y Jason Kidd, pero el artífice, el cerebro de todo este éxito es el empresario Mark Cuban, uno de los tipos duros de la NBA, una especie de Steinbrenner llevándolo al contexto de béisbol.

Un poco de historia

Cuban compró a los Mavericks en el 2000 y con el nuevo milenio, también empezó una época de gloria dentro de las duelas del mejor baloncesto del mundo, hablamos de 18 presencias en postemporada, de dos finales de NBA y un anillo, ese de 2011.

Todos lo conocen por ser un tipo que no escatima en gastos y con tal de ser competitivo, apuesta todo y tal vez por ello, otra vez vuelve a estar en medio de una nueva polémica, pues diversas fuentes aludieron a una posible compra o intento de compra de los Piratas de Pittsburgh por parte del millonario.

La trama

Sin embargo, las cosas más bien se movieron como un fuerte rumor que en teoría quedó disipado luego de que Cuban le respondiera vía Twitter, al periodista, Jason Mackey que no había posibilidad de tal movimiento.

No chance

No obstante, siempre la duda queda, pues esta no es la primera vez que sucede algo así, ya que, en 2008, Mark intentó comprar a los Cachorros de Chicago, antes de que el equipo fuera a manos de la familia Ricketts.

El propio Cuban afirmó un tiempo atrás en el reconocido podcast The Score, en Chicago que no se arrepiente de no haber comprado, pues la vida le mostró que se hubiera perdido la posibilidad de disfrutar a sus hijos.

Como sea la expectativa está, en el mundo de los negocios, se vive mucho de las apariencias y en 2008, Cuban dio una respuesta similar sobre que no había chance, pero intento comprar.

La realidad

Ahora, los Cachorros son una cosa, un equipo importante, de prestigio, con una fanaticada probada, un estadio histórico y mentalidad ganadora; los Piratas de Pittsburgh solo han pasado el duelo de comodines una vez desde 1992 y por mucho que Mark Cuban ponga dinero, tendría que convencer a buenos agentes libres de ir hacia allí.

Quizás el legado de aquel memorable jonrón de Phil Mazeroski en 1960 para dejar al campo a los Yankees de Nueva York en el juego siete de la Serie Mundial, pero son ya 62 años y… ¿Quién se acuerda de ello?

Hay un tono muy especulativo en esto pero la idea está viva, ahora la concreción de la misma luce como un gran reto para un hombre acostumbrado a ganar todo.