Pese a los fallos desde el triple y los problemas de faltas de Joel Embiid, Philadelphia 76ers pudo ganar el Partido 1 en casa ante Washington Wizards con una actuación clave de Tobias Harris. Bradley Beal, el mejor de los visitantes con 33 puntos y 10 rebotes.

Video resumen del partido

No parecía un partido entre el primero contra el octavo. Lo que sí parecía estar claro es que ambos equipos, más que con el ansia de ganar, salieron al tapete con la mentalidad de no perder. Aroma a playoffs pero de verdad, y unos once mil aficionados enmascarados pero eufóricos en sus asientos, y testigos de un primera mitad en la que sendos rivales no dejaron de tantearse y jugando a detectar los flancos débiles del rival.

Y entre tanto conservador, un rebelde. Ahí estaba Tobias Harris, que a todo se atrevía y casi todo le salía bien. Con los otros dos miembros del Big Three arrancando despacio, fue él quien tomó la batuta absoluta del ataque y la anotación en la primera mitad, yéndose por encima de los veinte puntos al paso por vestuarios.

Las faltas pronto se convertían en un problema para Joel Embiid, pero Dwight Howard se encargó de que eso no supusiera un problema. Saltó al parquet centrado y concentrado, e hizo lo que su homólogo Daniel Gafford en el aro contrario: defender con fuerza, dominar la pintura rival y finalizar sin fallo las acciones de pase y continuación.

Una falta dudosa sobre el center de los Wizards lo mandaba también al banquillo, pero entonces Alex Len sorprendía con tres acciones casi consecutivas forzando el 2+1 aunque no terminase de culminar desde la personal. El caso es que mientras los exteriores terminaban de coger el ritmo, la mayoría de los puntos se iban sumando poco a poco en las inmediaciones del metacrilato.

Las defensas zonales y el escaso movimiento off ball no permitían a Russell Westbrook y Bradley Beal imprimir el ritmo vertiginoso al partido que tanto les gusta y tan buenos resultados les ha ido dando en los meses finales de RS, algo que leía a la perfección Scott Brooks dando entrada y el control del esférico a Ish Smith para que éste hiciera lo que mejor sabe: provocar el caos y encontrar el sentido (y el aro) en su anarquía.

Así, entre él, algún triple liberado de Bertans y un Russ que empezaba a encontrar huecos ante varias pájaras atrás en defensa de los 76ers, el partido llegaba sumamente igualado al descanso, con los Wizards venciendo por un punto (62-61).

En la segunda parte vimos un duelo completamente distinto. El ritmo se disparó, junto con la fiereza y la intensidad defensiva. El marcaje de los Wizards sobre Joel Embiid fue casi impecable durante toda la tarde a pesar de su impacto en el boxscore, pero los constantes 2 contra 1 dejaban por sistema a un jugador liberado de Phily, algo el camerunés supo leer con acierto y sacar tajada de la situación.

Si Seth Curry se incorporaba a la fiesta y sacaba a relucir su muñeca encadenando un 5 de 6 en triples, Bradley Beal nos recordaba mucho de le ha llevado a terminar como el segundo máximo anotador de la temporada regular. El escolta casi se olvidó el catch and shoot y se dedicó a penetrar hacia el aro una y otra vez; ni la gran defensa de Thybulle y Danny Green ni las ayudas de Embiid podían pararle, y Beal encontraba la bandeja y los puntos una y otra vez con un derroche inconmensurable de calidad.

El encuentro estaba tan igualado que parecía que el primer equipo que lograse una renta mínima, una horquilla de más de seis puntos en el marcador, podía llevarse la primera mueca de la serie. Y eso empezaron a hacer los 76ers al final del tercer cuarto.

Los Wizards flaqueaban en lo psicológico (quizás fruto del cansancio de los play-in) y tomaban algunas malas decisiones que derivaron en varias pérdidas que los de Pensilvania convirtieron en canastas a su favor en transición. Mientras los locales hacían fluir el balón en sus manos, a los Wizards se les atragantaba una posesión tras otra, con Russ abusando del bote de espaldas cerca del aro y Robin López con repentinos complejos de Olajuwon que terminaban en ganchos erráticos, además de antiestéticos, que salían escupidos por el aro.

Beal seguía a lo suyo, pero los árbitros no le concedieron ni uno de los muchos ‘and one’ que el shooting guard reclamó (varios de ellos con razón). Embiid, por su parte, empezaba a encontrarse cómodo; un fade away por aquí, un triple por allá, y los 76ers que se metían en el clutch del último cuarto con una ventaja de diez puntos.

Pero si algo han demostrado estos Wizards, es que rendirse no está en su ADN del curso 2020/21. Bradley Beal forzaba una falta en ataque de Embiid a falta de 1:11 minutos con el marcador 116-121 en contra, lo que les daba posesión para colocarse a tres; pero el triple forzado de Bertans tras otra defensa exquisita de los de Doc Rivers acaba en air ball. Y con ello parecía morir el encuentro, aunque aun quedó tiempo para dos acciones más.

Primero la rapidez con la que Westbrook cometía falta sobre Ben Simmons para enviarle a la línea y que éste fallase sus dos tiros libres, y luego una penoso saque de fondo que hacía que Russ pisase (según los árbitros en revisión) sobre la línea de banda y perdiese la posesión, y con ello la última oportunidad de insuflar vida al encuentro.

Hay serie

Los 76ers vencían y Tobias Harris terminaba con el mejor jugador del encuentro con 37 puntos, un 15 de 29 en tiros y sólo dos pérdidas de balón, secundado por los 30 de Embiid gracias a su infalibilidad desde la personal (12 de 13). Por los Wizards,

Bradley Beal firmó 33 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias mientras que Westbrook aportó 16 puntos y 15 asistencias, pero entre ambos sumaron la terrible cifra de 12 pérdidas de pelota (seis cada uno).

Aún así los Wizards, que se colaban en los playoffs por el resquicio de la puerta tras vencer a los Pacers en el últimos strike de los play-in, se han servido de este Game 1, cuando menos, para disipar toda duda de por lo que han remado para llegar hasta aquí. No para darse un baño de multitudes y celebrar el estar en postemporada.

Han venido a competir. Han venido a morder. Han venido demostrar que la ilusión puede mirar de frente y a los ojos a lo obligación, a exigirle lo máximo a una de las mejores plantillas del Este y a decirle a los 76ers que su camino a las Finales no va a ser sencilla, ya desde la primera posta.